Demandas en USA por el reconocimiento facial, mientras Facebook pretende imponerlo a sus usuarios en todo el mundo

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foto de reconocimiento facial

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles está interponiendo demandas contra el FBI, el Departamento de Justicia y la DEA por utilizar tecnología de reconocimiento facial.

Portavoces de la UCLA han justificado sus demandas alegando que las autoridades gubernamentales no solo deben informar sobre cómo están usando estas tecnologías actualmente, sino también como van a hacerlo en el futuro. “El Gobierno no tiene derecho a tomar decisiones sobre nosotros sin contar con nuestra aprobación. Pero es difícil contribuir cuando se ignora exactamente qué planea hacer”, afirma Jennifer Lynch, experta en litigios relacionados con la privacidad en Electronic Frontier Foundation (una organización sin fines de lucro orientada a la protección de las libertades civiles en el mundo digital).

A día de hoy, la mitad de los adultos estadounidenses están en bases de datos de reconocimiento facial. Según publica el portal Recode, la carrera del reconocimiento facial se inició para detectar fraudes a las Seguridad Social, aplicando la tecnología a miles de fotos. En principio, podría parecer un fin loable, pero pone sobre el tapete un tema muy grave y delicado: lo que podría hacerse en una dictadura totalitaria con este sistema de detección.

Arielle Duhaime Vox, periodista especializada en tecnología del portal Vox, ha denunciado que las grandes compañías de tecnología como Amazon y Microsoft están vendiendo tecnología facial de reconocimiento a un gran numero de empresas. Amazon estaría vendiendo sus capacidades de reconocimiento facial directamente a las fuerzas del orden, aunque la mayoría de los ciudadanos no hayan dado su consentimiento.

Mientras tanto, Facebook, en el momento menos oportuno, cuando se está cuestionando desde todos los ámbitos el uso de esta tecnología, sigue adelante con el desarrollo de un sistema de identificación de los miembros de la plataforma basado en el reconocimiento facial, así como en la captación de movimiento.

Según informa Chema Molina en 13 bits, no solo se reconocería al usuario por sus rasgos, en lugar de por una contaseña, sino también mediante la grabación de un selfie para demostrar que son quienes dicen que son. El vídeo, argumenta la compañía, se haría desaparecer después de treinta días, y aunque la compañía de Zuckerberg admitió que había pasado información de sus usuarios a desarrolladores, en este caso, se defienden, solo pretenden asegurarse de que no es un robot quien ha entrado en la aplicación y no aplica un sistema de reconocimiento facial, solo de detección del movimientos.

Está claro que esperan que la mayoría de los usuarios dé al botón de aceptar como quien avisa del uso de cookies en la navegación de una web, pero no está de más que antes indaguen sobre lo que se puede hacer con el reconocimiento facial. Hace algunos años, afirma Jennifer Linch, “tuvimos acceso a una presentación de PowerPoint que dio el FBI. Y en esa presentación hablaron de que en algún momento en el futuro querrían poder rastrear a las personas a medida que se mueven de un evento a otro.  A día de hoy no sabemos los avances de este tipo de tecnología. Ni nos lo han explicado”.

Según Lynch, va todo mucho más allá del reconocimiento facial en Aeropuertos como el JFK para ahorrar tiempo a los policías. Puede ser un instrumento para limitar los derechos y las libertades.