Informe de Panda Security

Un repaso a tres décadas de vulnerabilidades en ciberseguridad

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virus phishing

Las tendencias del cibercrimen no dejan de cambiar. En los últimos 30 años, desde que se fundó Panda Security, hemos visto todo, desde virus informáticos entregados desde un disquete, archivos adjuntos maliciosos, troyanos y ransomware, hasta el hacking en vivo y las amenazas sin fichero.

De hecho, podríamos decir que las únicas constantes en el cibercrimen son, paradójicamente, la evolución y el cambio. Sin embargo, hay otro elemento que muchos de los ciberincidentes más notorios de los últimos 30 años han compartido: las vulnerabilidades.

Las vulnerabilidades: fiel amigo de los cibercriminales

Las vulnerabilidades en los sistemas operativos y las aplicaciones son una de las puertas de entrada más frecuentes y asequibles para el cibercrimen. De hecho, según un estudio, para finales de 2020, el 99% de las vulnerabilidades que se explotan con éxito serán conocidas antes del incidente. Aquí repasamos algunas de las vulnerabilidades más importantes de los últimos 30 años y los incidentes que han causado.

Morris Worm (1988). Para conocer uno de los primeros ejemplos de un virus informático que explota las vulnerabilidades conocidas, hay que remontarse a 1988, dos años antes de que se inventara la World Wide Web. Morris Worm fue uno de los primeros gusanos informáticos que se propagó a través de Internet. Explotaba vulnerabilidades conocidas en Unix Sendmail, rsh/rexec, además de las contraseñas débiles. Aunque la intención de su creador no era causar daño, sino subrayar las debilidades de seguridad. Los daños causados costaron entre 100.000 y 10.000.000 dólares.

SQL Slammer (2003). SQL Slammer es otro gusano informático que en 2003 llegó a infectar alrededor de 75.000 máquinas en aproximadamente diez minutos. Causó una denegación de servicio en varios proveedores de Internet, y consiguió ralentizar el tráfico de Internet de manera dramática. Para propagarse tan rápidamente, SQL Slammer explotó una vulnerabilidad de desbordamiento de búfer (buffer overflow en inglés) que existía en el Servidor SQL de Microsoft. Seis meses antes del incidente, se había lanzado un parche para arreglar este fallo.

Zotob (2005). Este gusano, que llegó a infectar sistemas que utilizaban varios modelos operativos de Microsoft, incluido Windows 2000, aprovechaba distintas vulnerabilidades, incluida la vulnerabilidad MS05-039 en los servicios PnP. Obligaba a las máquinas infectadas a reiniciarse continuadamente; cada vez que se reiniciaba el equipo, se creaba una nueva copia de Zotob. Aunque no llegó a un gran número de sistemas, el impacto que tuvo en sus víctimas fue importante: se estima que las empresas afectadas gastaron un promedio de 97.000 dólares  en recuperarse del ataque, y que fueron necesarias cerca de 80 horas para desinfectar los sistemas.

Conficker (2008). Conficker es un gusano detectado por primera vez en noviembre de 2008. Explotaba varias vulnerabilidades, incluida una en un servicio de red en varias versiones de Windows, como Windows XP, Windows Vista y Windows 2000. A la vez que se propagaba Conficker, el gusano utilizaba los equipos infectados para crear un botnet. Se estima que llegó a infectar entre 9 millones y 15 millones de equipos. A pesar de su amplia propagación, Conficker no causó mucho daño.

Stuxnet (2010). En junio de 2010, un ciberataque llamado Stuxnet consiguió destrozar las centrifugadoras de una central nuclear de Irán. Se cree que entró en los sistemas de la central a través de un pendrive, para propagarse, y utilizó cuatro vulnerabilidades de día cero, además de una de las mismas vulnerabilidades que utilizó Conficker.

EternalBlue (2017). EtenernalBlue es el nombre de una vulnerabilidad en el protocolo Server Message Block (SMB) de Microsoft. Esta vulnerabilidad ganó notoriedad en 2017 cuando fue explotada para llevar a cabo los ataques globales del ransomware WannaCry. Estos ataques afectaron a ordenadores en más de 150 países, y tuvieron un coste estimado de hasta 4.000 millones de dólares en todo el mundo. Esta vulnerabilidad también se explotó en los ataques del ransomware NotPetya. Existía un parche para la vulnerabilidad un mes antes de la llegada de WannaCry.

BlueKeep (2019). En mayo de 2018, se descubrió una vulnerabilidad en los sistemas operativos de Windows, llamada BlueKeep, que afectaba hasta un millón de dispositivos. Existía en el protocolo de escritorio remoto y, un mes después de su descubrimiento, se empezaban a detectar intentos de explotar esta vulnerabilidad.

Estas son solo algunas de las vulnerabilidades más sonadas de los últimos años. Sin embargo, cada año se descubren decenas de miles, que pueden suponer un grave problema para la ciberseguridad de cualquier organización.

Por este motivo, desde Panda Security, ponemos a disposición de nuestros clientes soluciones específicas para remediar las vulnerabilidades, además de recursos para que puedan conocer las más importantes. “En treinta años de experiencia que tiene Panda Security, hemos visto miles de vulnerabilidades y miles de ciberincidentes causados por las mismas”, afirman los expertos de la compañía. “Pero durante todos esos años nuestros clientes siempre han estado protegidos”, apostillan.