El uso de smartphones para el aprendizaje lleva años levantando la polémica

Smartphones en las aulas: ¿Ponen en riesgo la seguridad de los alumnos?

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Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La frase para la historia que le dijo su tío a Peter Parker es del cómic Spiderman, pero se puede aplicar a casi cualquier ámbito de la vida. La tecnología es una poderosa herramienta que se puede usar para hacer el bien, promover el conocimiento y luchar contra la desinformación, o bien, permitir que las desigualdades sociales se agraven mucho más.

Si extrapolamos esta reflexión al aula, el uso de la tecnología y, más concretamente, de los smartphones para el aprendizaje lleva años levantando la polémica. Entre los que apuestan por ellos como una herramienta útil y poderosa para que el alumnado aumente su interés sobre un determinado proyecto, hasta los que entonan el refrán de “si no puedes con el enemigo, únete a él” en referencia a lo costoso que resulta limitar el uso de los adolescentes de un terminal tan personal y que, en el resto de la sociedad, llevamos pegado a nosotros la mayor parte del día.

Ahora, a sus detractores se ha unido la ministra de educación británica, Gavin Williamson, que se mostró tajante en una entrevista al diario The Telegraph: “Los teléfonos móviles deberían estar prohibidos en las escuelas porque el confinamiento ha afectado la a la disciplina y el orden de los niños”. En este sentido, añadía que “los teléfonos no deben usarse ni verse durante el día escolar”.

Las múltiples contraindicaciones

Como se puede intuir, los smartphones son percibidos como un dispositivo personal y social para los alumnos, sobre todo, en edades comprendidas entre los 12 y los 14 años. “Los alumnos de primero y segundo de la ESO carecen de la madurez cognitiva suficiente para trabajar con los móviles y entenderlos como una herramienta y no como un dispositivo social”, explica Inma García, Orientadora educativa en Secundaria en la Región de Murcia.

Los móviles en las aulas están prohibidos. Aquí en la región de Murcia existe una normativa de convivencia que regula cuando se debe usar o no un móvil en aula. Si es para fines educativos se puede utilizar, pero el uso personal del móvil está prohibido. La razón es que existen muchísimas condiciones de riesgo, como ha dicho la ministra británica. El ciberacoso ha crecido exponencialmente por el mal uso que los alumnos de menor edad (primero y segundo de la ESO) hacen del teléfono“, añade.

El problema parece ser que existe muy poca información y formación sobre su uso, dado que la mayoría de progenitores les regalan el teléfono a sus hijos a partir de los 10 años, e incluso antes. Esto provoca que los alumnos lleven de casa ya los problemas de uso (y abuso) del terminal.

Aquí es donde organismos como INCIBE, Instituto Nacional de Ciberseguridad de España, pretenden aportar un poco de luz en el asunto. Este organismo celebró el pasado mes de febrero el Día de Internet Segura 2021, un evento centrado en la ciberseguridad. Además, contó con un Espacio para padres, educadores y profesionales con el fin de ofrecer esa formación para que la tecnología deje de ser una herramienta peligrosa.

De hecho, fuentes del Ministerio de Educación nos explican que “la digitalización de la educación es uno de los objetivos del ministerio y una de las líneas estratégicas del Plan de Modernización, Transformación y Resiliencia”.

Un plan de digitalización de la educación, dotado con casi 1.500 millones de euros, que tiene el objetivo de “transformar los procesos educativos y los entornos de aprendizaje”. Además, el ministerio ha puesto en marcha el programa Educa en Digital, para reducir la brecha digital de acceso del alumnado, la instalación de más de 200.000 Aulas Digitales Interactivas, la capacitación y soporte para el uso de los Sistemas Digitales Interactivos (SDI) en las aulas o la formación de docentes en digitalización.

El uso saludable

Otras voces menos críticas apuntan que “no se debería prohibir su uso, aunque hay que asegurarse de que se hace un uso controlado del móvil en el aula“. Así lo cree María José de la Torre, Jefa de Estudios en el colegio Padre Manjón de Granada. “El teléfono móvil debe usarse como una herramienta digital, en especial, para la búsqueda de información. También es muy interesante su uso con aplicaciones que ayudan con la organización y control del aula, como Kahoot, mapas mentales, presentaciones, fotografías, etc”.

Aunque también lanza el apunte de que “las tablets son la mejor opción para trabajar actualmente en el aula, ya que se utilizan muchos materiales digitales y grandes recursos que son más fáciles de aprovechar con ellas”, puntualiza.

En línea con esta experiencia, Educación también apunta que “los móviles y otros dispositivos ofrecen oportunidades didácticas y pueden ser una herramienta útil para la labor docente”. En especial, destacan su uso durante el confinamiento, cuando han servido en muchas ocasiones, como “el vínculo entre alumnos y profesores”.

Móviles sí; ciberbulliying, no

Entre estos dos puntos de vista, los que creen que hay que prohibir el uso de móviles en las aulas y los que los ven más como una oportunidad de aprendizaje que como un estorbo, hay algo en común: luchar contra el ciberacoso.

Desde INCIBE se ha lanzado la campaña “Tolerancia cero contra el ciberacoso” que cuenta con materiales didácticos e información con buenas prácticas para luchar contra el bullying online. E incluso han puesto en marcha el teléfono 017 para atender a las víctimas de este tipo de ataques y promover la información para luchar por la erradicación de este mal de la sociedad.

Y es que este tipo de iniciativas son importantes, dado que el Ministerio de Educación explica que, aunque “hay que procurar que los móviles no interfieran en el desarrollo normal de las clases y algunas derivadas negativas de su uso como el ciberbullying”, deja la competencia en las comunidades autónomas y los centros educativos.

En este sentido, los centros suelen dar la opción de trabajar con móviles en edades en las que los alumnos puedan ser conscientes y responsables de su uso. “Si en algún momento se utiliza tanto el móvil, como una tablet o cualquier otra herramienta digital en el centro, la supervisión del tutor es del cien por cien. Además, solo se usa para cosas muy puntuales”, comenta Inma García.

En cursos más avanzados, como bachillerato o en cursos de formación profesional de grado medio y grado superior, “el móvil puede aportar frescura y dinamismo para determinadas actividades. Yo trabajo con el móvil en clase para la búsqueda de datos que vamos a comprobar o para desarrollar un trabajo de investigación. Es una herramienta adecuada y cómoda, eso sí, siempre que el alumnado tenga la suficiente madurez cognitiva, tanto social como personal”, añade.

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