Malestar por los últimos cambios en Defensa, pese a las promesas de continuidad

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Foto:L Europa Press

El 29 de enero de 2019, en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, comparecía el entonces jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando Alejandre Martínez, a petición de los grupos parlamentarios, para hablar del proyecto de Presupuestos para ese año en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Aquella intervención del JEMAD fue esclarecedora, a la vez que contundente. El JEMAD no se mordió la lengua y dejó entrever su descontento y malestar por las limitaciones del mismo.

“Hay un notable margen de mejora. No se cumplen las expectativas”, fueron algunas de esas afirmaciones. Pero su declaración más controvertida fue la siguiente: “Que las mejoras sociales no se hagan a costa de las Defensa Nacional, entre cañones y mantequilla”.

Según fuentes del Ministerio de Defensa, aquellas expresiones no le parecieron afortunadas a la ministra, Margarita Robles, que tomó buena nota y comenzó a replantearse la continuidad de Fernando Alejandre con JEMAD en esta nueva legislatura. Pese a que, según las mismas fuentes del Ejército, la palabra que más se ha repetido en los últimos meses en los despachos con más galones del Ministerio era la de continuidad, Robles ya tenía decidido el cambio de JEMAD.

Portada del número de febrero de la Revista Española de Defensa

Eso sí, dando siempre la sensación de que en la nueva legislatura – la XIV para más señas – el Ministerio de Defensa se caracterizaría la continuidad. Tanto es así que en el número de la “Revista Española de Defensa” de este mes de febrero se destaca en el titular de su portada el término: “CONTINUIDAD en Defensa”. Continuidad, por supuesto, de Margarita Robles como titular del Departamento; nombramientos del general del aire Miguel Ángel Villarroya como jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y del teniente general Amador Fernando Enseñat, como director del Gabinete Técnico; y la confirmación de otros altos cargos y de los jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y de la Armada. Otro tema destacado, pero ya en páginas interiores, es el de la solemne sesión de las Cortes para la apertura de la XIV Legislatura, presidida por los Reyes.

Sin embargo, pese a la apariencia de normalidad, en los cuarteles no se ha olvidado todavía la carta de despedida del general y exJEMAD, Fernando Alejandre, en la que pide a los militares que “sigan defendiendo al Rey y a la Patria”. Un Rey al que hay que proteger, al mismo tiempo que se ve con preocupación en la cúpula militar el nuevo escenario político dibujado por el Gobierno de Sánchez en Cataluña.

Sale del Gabinete de Comunicación el coronel Joaquín Peñas Domínguez

Dentro de los cambios puntuales – que los ha habido, aunque a la ministra y a sus más estrechos colaboradores les gustaría que pasaran inadvertidos -, ha llamado la atención el relevo del coronel Joaquín Peñas Domínguez, destinado hasta ahora en el Gabinete de Comunicación del Estado Mayor de la Defensa y hombre de confianza del anterior JEMAD.

Este relevo – que en fuentes del Ministerio de Defensa lo justifican como un simple cambio de destino, debido a “la restructuración de la actual estructura del EMAD” – no parece que haya sido a petición propia. Ni tampoco parece que se le haya ofrecido “continuidad” en otras tareas o responsabilidades dentro del mismo departamento, atendiendo a su hoja de servicios, a su trayectoria y a su condición de militar.

En fuentes de Defensa consultadas por Escudo Digital, se insiste en que estos cambios “son habituales” y forman parte de la propia dinámica de las Fuerzas Armadas y, por consiguiente, habría que entender el traslado de destino de Joaquín Peñas como algo normal. “Es algo más funcional que orgánico – afirman las mismas fuentes – y nadie debería de extrañarse porque se elijan para determinados puestos a personas de la confianza de sus superiores”. Dando por hecho que es el responsable del Estado Mayor de la Defensa en cada momento quien pone o quita a sus colaboradores.

El argumento puede ser hasta convincente, pero que luego no se presuma tanto de “CONTINUIDAD”, ni de que los méritos y los servicios prestados están por encima de otras circunstancias de índole personal. O política.