La OTAN, preocupada por la amenaza de China y el 5G

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China y 5g

Se ha cerrado la cumbre de la OTAN con una novedad histórica. Por primera vez, la defensa colectiva de Occidente ha concentrado sus esfuerzos en analizar los peligros derivados de una tecnología no relacionada con el ámbito armamentístico: el 5G. Los Socios de la Alianza Atlántica están alarmados ante la preponderancia de China, convertida ya en una potencia tecnológica y armamentística. El último día de la cumbre delebrada en Watford, al noroeste de Londres, el país asiático focalizó el debate. Y también su relación con el 5G.

La empresa china Huawey está tomando la delantera en la implantación de las redes de 5G, lo que coloca a Europa y a Estados Unidos en una situación delicada. Donald Trump se opone y algunos de sus aliados se resisten a que Huawey lleve a cabo el despliegue de esta tecnología. La dudas sobre si Huawey debe obediencia al gobierno chino existen. Hace unos días, saltaba incluso la noticia de que las autoridades militares españolas habían estlecido la prohibición de «conectarse a los sistemas de información del Ministerio desde dispositivos electrónicos del fabricante chino Huawei“.

La tecnología 5G puede mejorar el servicio en las zonas rurales, multiplicar por mil el número de 6.000 millones de líneas móviles existentes en todo el mundo. Pero no serán solo móviles, sino automóviles, electrodomésticos y hasta mascotas los vectores de riesgo. La exposición de nuestra privacidad y nuestros datos puede aumentar hasta límites insospechados, y son muchos los expertos que consideran que no parece muy prudente que la «autopista» hacia un futuro tan complicado esté en manos de tecnología extranjera.

Huawei contrataca

Huawei se está defendiendo con uñas y dientes. Hoy mismo, según informa Europa Press, la compañía china ha presentado un recurso ante la Corte de Apelaciones de Estados Unidos contra la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) que prohíbe a los operadores en zonas rurales del país recurrir a las subvenciones del Fondo de Servicio Universal (USF, por sus siglas en inglés) para la adquisición de equipos del fabricante chino.

En su apelación, Huawei solicita al tribunal que declare ilegal la orden de la FCC al considerar que no ofrece a Huawei las adecuadas garantías procedimentales al etiquetar a la compañía como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, añadiendo que la autoridad estadounidense tampoco acompaña sus «conclusiones arbitrarias» con evidencias, razonamientos o análisis sólidos, infringiendo la Constitución de los EEUU, la Ley de Procedimiento Administrativo y otra legislación.

Glen Nager, asesor principal de Huawei, considera que la decisión adoptada por la FCC excede la «autoridad legal» de esa Comisión, ya que no está acreditada para emitir juicios de seguridad nacional ni a restringir el uso de fondos del USF en función de dichos juicios.

«La designación se basa en un malentendido fundamental de la Ley China y en acusaciones e insinuaciones poco sólidas, poco confiables e inadmisibles. Se trata de un prejuicio vergonzoso», ha añadido. Prejuicio o no, lo que no puede negar ningún fabricante chino es que la privacidad no es un valor que se respete en el país asiático, un lugar donde se ha implantado de forma masiva el reconocimiento facial, donde el Estado no tiene límites para espiar a sus ciudadanos. Si hace eso con sus habitantes…¿Qué no hará con las potencias rivales o «enemigas»?

Los miembros de la Alianza Atlántica se han comprometido a relexionar sobre los retos que plantea China como potencia. Reconocen que surgen oportunidades pero también desafíos para seguir defendiendo la seguridad occidental. Han decidido animar a Pekín a participar en acuerdos de control armamentístico.