Facebook tiene su gran almacén en la ciudad sueca de Lulea

El Ártico se convierte en un gigantesco almacén de datos “congelados”

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Groenlandia

La información la facilita DE-CIX, uno de los principales operadores de intercambio de Internet del mundo. Esta compañía recoge en un informe los lugares en los que se almacena el gigantesco volumen de datos que se genera en este mundo interconectado. Cada minuto se envían por la red 188 millones de correos y cada una de nuestras acciones generan nuevos datos que tienen que almacenarse en algún sitio.

El incremento es espectacular y plantea, por lo tanto, un reto: ¿dónde almacenar este volumen cada vez mayor de información, que ocupa un espacio cada vez más grande?

La ubicación de un data center, por tanto, es fundamental y alrededor del mundo podemos encontrarlos en lugares que nunca hubiéramos imaginado. Estos son los lugares elegidos, ubicados en los escenarios más peculiares y extraños, aunque la elección haya sido muy meditada:

Minas antiguas, llenas de servidores

La refrigeración de los centros de datos es un requisito indispensable. Los servidores necesitan estar operativos y sin interrupciones las 24 horas del día. Eso genera mucho calor, pero las altas temperaturas perjudican su correcto funcionamiento. De ahí que Noruega haya encontrado una solución efectiva: instalar el data center en una antigua mina.

El Lefdal Mine Datacenter es el ejemplo más innovador que podemos encontrar de una mina reconvertida. Sus 120.000 metros cuadrados se refrigeran gracias al agua de los fiordos noruegos y toda la energía que utiliza procede de fuentes renovables. En España, existen iniciativas para imitar este proyecto en algunas minas del Principado de Asturias.

Datos casi congelados

Facebook ha encontrado en el Ártico un destino inmejorable para gestionar la inmensas cantidades de datos que recibe de sus millones de usuarios. La compañía de Mark Zuckerberg era consciente de que tenían que abordar el asunto de la refrigeración y decidió instalar un data center en el Círculo Polar Ártico, concretamente en la ciudad sueca de Lulea. El sistema se beneficia de la baja temperatura del aire exterior para refrigerar el interior y así depende en menor medida de generadores adicionales.

La iglesia se encarga de custodiar los datos

 En Helsinki, Finlandia, la catedral ortodoxa Uspenski ya albergaba bajo sus cimientos un refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial. Pues bien, ese refugio se ha transformado ahora en un centro de datos. Allí abajo, la temperatura se mantiene fría para los servidores y además, el calor que emiten se absorbe y se distribuye por el sistema de calefacción de la zona, que ofrece energía suficiente para 500 hogares. Pero no es la única iglesia “reconvertida”: la capilla de Salem en Leeds, Reino Unido, que fue cerrada en 2001, también alberga actualmente un centro de datos.

Protegidos en un búnker

También los refugios militares pueden ser una buena opción para alojar este tipo de servicios. En el año 2008 se abrió en Suecia un centro de datos en un antiguo búnker nuclear de la época de la Guerra Fría. El Bahnhof Pionen está situado a 30 metros bajo tierra y está custodiado por una puerta de acero de 40 cm de grosor. Para que los trabajadores no noten que están bajo tierra todo el tiempo, el centro cuenta con jardines verticales, cascadas de agua y un tanque para peces de 2.600 litros.

Además de este centro de datos, la compañía Interxion va a reconvertir una antigua base de submarinos  de la Segunda Guerra Mundial situada en Marsella en uno de sus centros de almacenamiento, aprovechando la estructura y la seguridad con la que fue construido.

También bajo el agua

Más de la mitad de la población mundial habita en un radio de 200 kilómetros de la costa. Por ello Microsoft está desarrollando un proyecto piloto de data center sumergible en la costa de Escocia. Estos centros tienen el tamaño de un contenedor de transporte, unos 12 metros de longitud, y son fáciles de instalar, puesto que son prefabricados. Aunque se trata de un proyecto en pruebas, es una muestra más de las soluciones originales que se están llevando a cabo para garantizar una red de calidad.

“Es habitual que algunas compañías apuesten por ubicar los centros de datos en zonas frías o remotas, tanto por cuestiones de eficiencia energética como por la necesidad de espacios con muchos metros cuadrados para poder albergar sus servidores. Sin embargo, el edge computing y la necesidad de estar más cerca del usuario para proporcionar una baja latencia, están llevando a las empresas del sector a buscar soluciones en las proximidades de los principales núcleos urbanos”. añade Theresa Bobis, directora para el sur de Europa de DE-CIX.

En este ecosistema, la figura del punto de intercambio de datos cobra una mayor relevancia como nexo de unión capaz de realizar conexiones, desde un solo lugar, entre las redes presentes en las ubicaciones más recónditas y las que se encuentran en las grandes urbes. En España se encuentra el punto de intercambio de Internet que más rápido crece en el mundo, DE-CIX Madrid, y los centros de datos no están en climas tan fríos. Se ubican en zonas de alta concentración tecnológica como el denominado Silicon Alley madrileño, situado en el distrito de Ciudad Lineal, donde compañías como Interxion y Global Switch cuentan con infraestructuras de más de 20.000 metros cuadrados.