¿Crees en la seguridad? Lo que nos enseñan los pasos de cebra

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Lo que pretendo con estas palabras es que reflexiones sobre tu comportamiento y conocimiento sobre la seguridad y la de las personas que colaboran contigo. 

Una mañana, dirigiéndome al trabajo, vi una situación bastante cotidiana en las ciudades, una mujer cruzaba por un paso de cebra con su hijo pequeño de unos tres años y un perro atado, sin prestar atención al entorno.

Casi al mismo tiempo un coche se acercaba, a unos 50/60 km/h. Cuando se encontraron, a pesar del frenazo del conductor del coche, se produjo un pequeño choque, con el resultado de contusiones (afortunadamente leves) en los viandantes.

Hay una normativa clara al respecto del comportamiento esperado en los pasos de cebra, velocidad permitida, actitud al volante… y los correspondientes castigos por su incumplimiento. Sin embargo, cualquier observador imparcial, situado en cualquier paso de cebra medianamente transitado verá que muchos conductores la incumplen, por distintos motivos que pueden ir desde el despiste hasta la intencionalidad.

Por tanto, nadie puede confiar la seguridad a la existencia de normas, leyes y represalias.

Los otros protagonistas de la escena quizás también pueden participar en la seguridad. El niño es muy pequeño para poder evaluar la situación y además confía plenamente en su madre y hará lo que ella diga. El perro siempre obedecerá a su ama, pero la madre sí hubiera podido participar activamente en la seguridad del grupo que cruzaba la calle.

Para ello, primero tendría que creer que la seguridad depende también de ella, y poner en marcha su inteligencia para calibrar el peligro y la actuación más adecuada para su propia protección y la de los demás implicados; debería tener presente que el hecho de que exista una ley que la protege no es suficiente para alcanzar el nivel de seguridad deseado y necesitado en esta situación; es más tendría que activar actitudes y comportamientos generadores de seguridad para ella y para aquellos a los que tiene a su cuidado, dar ejemplo y enseñar a los demás lo que cada uno debe poner en funcionamiento de cara a la auto-seguridad. Evidentemente, esto no obsta para que el infractor (conductor del coche) sea castigado desde el punto de vista legal.

Para sentirnos seguros, una de las necesidades básicas de las personas, necesitamos que los hombres y mujeres que dirigen las organizaciones y empresas crean en la seguridad y en la necesaria aportación que deben hacer conociendo los riesgos, poniendo los cortafuegos, informando y dando ejemplo a sus subordinados o exigiendo la implicación en el cuidado de la seguridad que cada uno debe tener.

Los expertos en compliance legal y tecnológico, por mor de la protección que estos implementan, les pueden ayudar, pero son ellos quienes tienen que creer en su propio potencial para generar seguridad.

Blanca M. Pastor Alonso es psicóloga y responsable del Gabinete de Orientación Psicopedagógica de la Universidad Antonio de Nebrija.

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Blanca Pastor Alonso nos ayuda a reflexionar sobre nuestro comportamiento y conocimiento sobre la seguridad y la de las personas que nos rodean.
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