Experto internacional en Regulación y Economía Digital

Carlos López Blanco: “Lo que seamos en el siglo XXI va a depender de nuestra habilidad de adaptarnos a la digitalización”

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Presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de España, de la Comisión de Economía Digital de la CCI y de la Fundación ESYS.

Es uno de los mayores expertos del mundo en el ámbito de la Regulación y la Economía Digital, con más de 30 años de experiencia a sus espaldas. Como buen ex abogado del Estado hay pocas cosas que escapen a su análisis certero, sereno y riguroso. Desde su atalaya privilegiada de Presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de España, y de la Comisión de Economía Digital de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y la presidencia de la Fundación ESYS (Empresa Seguridad y Sociedad), nadie mejor que él para hablarnos de la transformación que la pandemia por la covid-19 está provocando en la sociedad. Hablamos, entre otras cosas, de la seguridad en la nueva sociedad digital, de los nuevos desafíos en el ámbito de las empresas, del papel de las Administraciones Públicas en este nuevo entorno o de los nuevos retos que implican el desarrollo de la Inteligencia Artificial o la propia Digitalización.

Nadia Calviño ha afirmado en una reciente entrevista que “En España se ha avanzado más en digitalización estos meses que en los últimos años”, ¿comparte este planteamiento?

Sin duda alguna. En estos meses desde el comienzo de la pandemia hemos experimentado un proceso de digitalización que en otras circunstancias hubiera tardado años en producirse.

Hemos tenido y seguimos teniendo cientos de millones de personas teletrabajando simultáneamente en el mundo, cientos de millones de estudiantes en la educación online y el comercio electrónico ha tenido una explosión tremenda en sectores de la población que había permanecían al margen de él.

Cuánto hubiéramos tardado en tener esto en condiciones nórmales. Cinco, diez, quince años tal vez. Pues ha ocurrido solamente en tres meses.

Hemos vivido un experimento social extraordinario e inesperado y algo como esto solo sucede una vez por generación y no en todas.

La gran pregunta ahora es saber cuáles van a ser las consecuencias y hasta qué punto vamos a ser capaces de aprovechar esta gran oportunidad.

Como bien dice, lo que está claro es que esta pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de afrontar y acelerar el proceso de transición digital, ¿estamos preparados para hacerlo? ¿se están poniendo los cimientos necesarios? O como ya nos ha sucedido en otras ocasiones será de nuevo una oportunidad perdida.

Más nos vale, porque el gran reto del siglo XXI es, precisamente, afrontar la digitalización y este es un desafío para los países, las empresas y también los individuos.

Lo que seamos en el siglo XXI va a depender de nuestra habilidad personal y colectiva de adaptarnos a la digitalización y convertirla no en un riesgo de quedar al margen sino en una gran oportunidad.

¿Estamos realmente preparados? Depende, yo creo que en Europa (y por tanto en España) perdimos en buena parte la primera ola de la digitalización, la de las empresas tecnológicas y en la que solo China ha dado la replica al dominio de los EE.UU.

Sin embargo ahora afrontamos una segunda ola que es la de la digitalización de la economía en su conjunto y en este ámbito pienso que Europa dispone de opciones de no perder este segundo tren y crear un modelo propio basado, por una parte, en un conjunto de reglas para la economía digital y, por otra, reforzar el liderazgo que las empresas europeas tienen en muchos sectores a través de la digitalización y la transformación digital.

Desde ese punto de vista, el plan lanzado por la UE , next generation UE, es una gran oportunidad y creo que el reto de España es utilizar estos fondos de manera eficaz e inteligentemente para que sirvan de palanca del cambio de la economía española, especialmente de las medina empresas y las PYMES. Nadie hubiera pensado hace solo un año que íbamos a poder contar con tal volumen de recursos financieros para digitalizar nuestras empresas.

“El Gobierno no puede presumir por la mañana de la redes y por la tarde poner unos precios excesivos en la subasta del 5G o desincentivar las nuevas inversiones con medidas regulatorias inadecuadas”

Tenemos más fibra óptica que Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido juntas, una ventaja que nos ha permitido dar respuesta sin incidentes a los picos del tráfico en Internet que durante el confinamiento llegó a crecer hasta un 80%. ¿Sobre la base que ofrece esta conectividad se puede construir una España digital sólida y segura?

Una de las cosas que hemos aprendido en la pandemia es que esta afirmación era algo mucho más que un slogan. Hemos asistido en algunos países europeos, mucho más avanzados que España en otros aspectos, a grandes problemas porque las redes no han sido capaces de soportar todo el aumento extraordinario de tráfico asociado a la explosión del teletrabajo y la educación online.

Debemos sentirnos orgullosos, pero más allá de la propaganda, el gobiernos y los reguladores tienen que ser conscientes de la importancia de poner encima de la mesa los incentivos regulatorios necesarios para que este liderazgo se mantenga y se traspase al despliegue de las redes 5G que van a ser esenciales en el futuro.

Lo que no se puede es presumir por la mañana de la redes y por la tarde poner unos precios excesivos en la subasta o desincentivar las nuevas inversiones con medidas regulatorias inadecuadas.

El 5G ya está aquí, listo para su implementación final. Sin embargo, aún ofrece algunas dudas, sobre todo en el ámbito de la ciberseguridad. ¿Cree que estamos dando pasos de forma organizada para no poner en peligro los sistemas esenciales?

Creo, y así pensamos en la Fundacion ESYS, que plantear adecuadamente la seguridad del 5G es esencial no solo por razones políticas y geoestratégicas ligadas a la soberanía nacional sino también porque estas redes van a ser una de las piezas esenciales en la digitalización de la economía y la sociedad y, por tanto, tienen que ser robustas y totalmente fiables tanto desde el punto de vista de su funcionamiento como desde el punto de vista de su integridad e invulnerabilidad. No podemos olvidar que con el desarrollo del IoT estas redes van a ser la columna vertebral de nuestro sistema productivo y por allí van a circular datos esenciales para la economía y la privacidad de nuestros ciudadanos.

Tecnologías como la inteligencia artificial, el iCloud, la analítica de datos y la ciberseguridad han avanzado a pasos agigantados en buena parte del tejido empresarial. Son muchos cambios, y muy importantes, en poco tiempo, ¿cree que desde el tejido empresarial se sabrá planificar, y que desde las instituciones públicas se está dando apoyo para ello?

En mi opinión, el problema del uso de estas tecnologías está asociado con la necesidad de utilizarlas para el desarrollo de la competitividad de nuestras empresas, las más grandes primero y las de tamaño mediano después, creando un ecosistema que permita su desarrollo propio en España y Europa. Lo que tenemos que entender es que esta tecnologías no son instrumentos esotéricos sino herramientas de ganancia de competitividad de las empresas y la economía.

El reciente plan de desarrollo de la Inteligencia Artificial del gobierno es un paso adelante en esta dirección y junto con el plan de reconstrucción tienen que permitirnos dar un salto adelante.

Hay un aspecto que querría destacar como Presidente de la Fundacion ESYS y es el cambio de papel que la seguridad y la ciberseguridad están teniendo en las empresas: hoy son problemas de negocio que acaban enseguida en las mesas de decisión de los gestores y esto está transformando también los perfiles de los profesionales y en general el cambio de foco de la seguridad en las empresas, desde los riesgos físicos a los asociados con las consecuencias de la transformación digital de las empresas.

“Nadie hubiera pensado hace solo un año que íbamos a poder contar con tal volumen de recursos financieros para digitalizar nuestras empresas”

La Comisión de Digitalización de la Cámara de España se constituyó en marzo de 2017 y en ella participan grandes empresas y pymes, así como de la Administración. Entre sus miembros figuran representantes del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, Alstom España, Cellnex Telecom, BBVA, Iberdrola, Indra, El Corte Inglés, Orange España, LaLiga o Ámbar Telecomunicaciones, ¿existe un convencimiento unánime de que este es el camino y de que hay que recorrerlo ya?

La Comisión se constituyó hace cuatro años precisamente porque ese convencimiento existía y hemos estado trabajando en cómo llevar adelante la digitalización de nuestra economía, atacando los dos factores esenciales a nuestro juicio: las PYMEs y la necesidad de articular en España una transición digital transformadora, social, equilibrada y colaborativa.

La transformación digital de las PYMEs es esencial porque son más del 90% de la economía española y además la digitalización permite atacar el problema esencial de su crecimiento y por ende el reto de aumentar el tamaño de nuestras empresas para mejorar la competitividad.

Por otra parte, las reglas del juego son esenciales: ya no vivimos una economía dual, analógica y digital con reglas distintas y mercados separados. Hoy la economía digital ha invadido la real y esto exige reglas únicas para todos los mercados y todas las empresas que compiten entre sí y, sobre todo, la protección de los consumidores en las mismas condiciones y con las mismas garantías.                     .

La Comisión ha elaborado dos informes sobre estos dos grandes retos que tratan de ser una contribución pragmática y decidida al proceso de digitalización de la sociedad y la economía en España y sobre todo de sus empresas.

La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, felicitó por twitter a Bucarest (Rumanía) por albergar el Centro Europeo de Ciberseguridad, que no vendrá a León. ¿Esto es un duro golpe para los deseos de nuestro país de estar en la cabeza tecnológica de Europa?

Ha sido una pena porque la candidatura se ha trabajado muy bien y desde la ICC hemos mostrado nuestro apoyo decidido, pero creo que el liderazgo tecnológico en esta materia trasciende con mucho a decisiones de este tipo.

Sedes de estas características pueden ser un elemento dinamizador pero no cambian ni para bien ni para mal la situación de un país en estos aspectos y desde este punto de vista, la posición de España en materia de ciberseguridad es robusta y los seguirá siendo con o sin Centro Europeo.

“El Gobierno y los reguladores tienen que poner encima de la mesa los incentivos regulatorios necesarios para que el liderazgo de nuestras redes de fibra se mantenga y se traspase al despliegue de las redes 5G que van a ser esenciales en el futuro”

Autónomos y pequeñas empresas suponen el 99,84% del tejido empresarial y el 65,36% del empleo. Con todo lo que están sufriendo, ¿cómo les convencemos de que la transformación digital es el camino?

Esta ha sido la preocupación principal en el Informe de la Camara de Comercio de España: convencer a nuestras PYMEs de la importancia de la digitalización.

Cuando hace unos años comenzamos con el informe hicimos una encuesta entre las PYMEs española y la primera conclusión era que lasPYMEs pensaban que la digitalización era importante pero no era urgente, podía esperar. Hoy creo que después de la pandemia si replanteamos la cuestión la respuesta será totalmente diferente.

La pandemia ha permitido sobrevivir a muchas PYMEs en unas circunstancias muy difíciles a través del comercio electrónico o el teletrabajo y hoy los clientes han aprendido las ventajas que la digitalización entraña. Esta es una gran oportunidad que no me canso de repetir que no deberíamos desaprovechar.

Para nosotros el factor esencial ha sido hacer comprender a las PYMEs que la digitalización no es un tema de tecnología ni de reducción de costes o, mejor dicho, que no es solo ni principalmente esto.

El reto de la digitalización para una empresa pequeña o mediana es entender que necesitan dar una respuesta al cambio de sus clientes. El problema de las PYMES en España, y no solo en España, es que sus clientes tienen muchas veces un grado de digitalización mayor y si no se adaptan corren el grave riesgo de desaparecer. Es difícil hacer entender a un cliente que compra en las grandes plataformas, realiza sus operaciones financieras o paga sus impuestos por Internet o el teléfono móvil que no quiera relacionarse de la misma manera con las empresas que le suministran productos o servicios.

“El sistema educativo tiene que adaptarse a las nuevas realidades y creo que en España nuestra universidad no esta a la altura de la importancia de este desafío.”

El temor a la pérdida de empleos por la digitalización es una gran nube negra que todos tememos que descargue encima de nuestra cabeza. Sin embargo, según la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, la digitalización no va a reducir empleos necesariamente, sino que más bien va a transformarlos. ¿Cómo es esto?

Sin duda, Lagarde tiene razón. Esto no es nuevo, ya se vivió con el Ludismo en la revolución industrial.

La digitalización, como la revolución industrial, hará desaparecer muchos empleos pero dará lugar a otros, normalmente mejores y, sobre todo permitirá la aparición de una nueva forma de trabajar que aúne productividad y flexibilidad y, como pasó en la revolución industrial, alumbrará una sociedad más próspera y equilibrada.

También es necesario entender bien quienes van a ser los ganadores y perdedores de este proceso y no fiarse de las apariencias: los mayores daños se van a producir no en los empleos más cualificados o en los de menos cualificación. Serán las actividades intermedias, repetitivas pero sofisticadas las que van a desparecer más rápidamente. Esta es una transformación que van a sufrir más los contables que los ingenieros o los trabajadores manuales. Solo hay que fijarse como las empresas de transporte y logística que tienen una mano de obra poco sofisticada están siendo uno de los grandes yacimientos de empleo de los últimos años.

El problema social y político es como hacer compatible este fenómeno con la cohesión social y prestar la ayuda necesaria a aquellas personas que van tener que afrontar este proceso bien adaptándose o bien garantizando la protección necesaria a su bienestar. Es necesario redefinir el Estado Social para adaptarlo al siglo XXI pero sin que los niveles de protección social disminuyan bajo ningún concepto.

Cada vez más expertos coinciden en que el talento no se encuentra necesariamente tras los títulos universitarios, sino que lo tienen outsiders que han optado por formarse por su cuenta ya que los centros de estudios habituales no recogen en sus carreras las nuevas necesidades de las empresas. ¿Qué opina?

No estoy muy de acuerdo. Sigo creyendo que el sistema educativo en todos sus niveles es el gran instrumento que nos permitirá mantener en el siglo XXI una posición relevante como sociedad. Hoy el talento es la principal materia prima de una economía.

Cosa diferente es que el sistema educativo tenga que adaptarse a las nuevas realidades poniendo a disposición de la sociedad los talentos que esta necesita y, sinceramente, creo que en España nuestra universidad no esta a la altura de la importancia de este desafío.

Si tuviera que darle alguna indicación a un joven que está a punto de elegir qué seguir estudiando, ¿qué le recomendaría?

Que estudie lo que le guste y que lo haga en España y también fuera de nuestro país y que tenga una formación, a ser posible en áreas ESTEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), que le ofrezca la flexibilidad de conocimientos necesaria para desarrollar una carrera profesional en un entorno cada vez más cambiante y competitivo.

Recientemente la Comisión Europea ha vuelto a poner en el punto de mira a Google, Facebook o Amazon y podrá imponer multa de hasta el 10% de su facturación a las “Big Tech” que abusen de su posición, ¿cree que será el paso definitivo para limitar el terreno de juego y poner las mismas reglas para todos los agentes del sector?

Creo que lo que es muy importante y una novedad es que las autoridades americanas regulatorias y de competencia han empezado a considerar seriamente las distorsiones a la competencia que alguna de estas empresas y en algunos casos pueden estar ocasionando con perjuicio de los consumidores. Tradicionalmente las autoridades estadounidenses acusaban a la UE de abrir procedimientos de Competencia y antimonopolio poco fundados por razones políticas. Hoy no parece que esta acusación se pueda mantener en pie.

En ese sentido, la nueva Ley del Mercado Digital (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA) que se acaban de aprobar en el seno de la UE, ¿cree que son las herramientas necesaria que todos esperábamos para que el mundo digital sea igual de seguro y legal que el mundo real?

Creo que van a tener una importancia extraordinaria porque consolida la vocación de Europa como rule setter en el mundo digital profundizando el camino que abrió el RGPD y que debe culminar en un entorno jurídico y regulatorio igual para todos los agentes económicos, basado en el Level Playing Field.

Una vez que ha desaparecido la dualidad economía analógica/digital y todas las empresas tradicionales y digitales compiten frente a frente en el mismo mercado no tiene ningún sentido que no haya reglas únicas aplicables a todos los competidores y sobre todo que los consumidores no gocen del mismo nivel de protección cuando reciben productos o servicios con independencia de cuál sea el canal a traes del que lo hacen.

Ahora bien, también hay que decir que se engañan los que piensan que esto es suficiente para que Europa sea relevante junto a China y EE.UU., en el mundo digital del siglo XXI; Europa necesita urgentemente encontrar su propio modelo de desarrollo de la digitalización en la economía y la sociedad y especialmente ser líder en el proceso de transformación digital de los principales sectores de su economía.

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Presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de España, y de la Comisión de Economía Digital de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y la presidencia de la Fundación ESYS (Empresa Seguridad y Sociedad), nos habla de la transformación digital.
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