La UME, siempre dispuesta para el rescate

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UME

En los incendios más devastadores de este verano, en las riadas provocadas por la gota fría en el Levante, cuando la nieve obliga a cortar carreteras. Cuando las vidas y los bienes de las personas corren peligro, allí aparece este nuevo ángel de la guarda, que se conoce por las siglas UME, aunque su nombre con todas las letras sea Unidad Militar de Emergencias. Esta fuerza de intervención, creada por el gobierno de Zapatero a finales de 2005, es para algunos la acción más destacada y acertada de su mandato.

Como se establece en la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre de 2005, de la Defensa Nacional, la UME “es una fuerza conjunta, organizada con carácter permanente, que tiene como misión la intervención en cualquier lugar del territorio nacional, para contribuir a la seguridad y bienestar de los ciudadanos, junto con las instituciones del Estado y las Administraciones Públicas, en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas”.

Nuestro país, donde muchas competencias, incluidas las de Protección Civil, habían sido transferidas a las Comunidades Autónomas necesitaba una unidad sin fronteras interiores, destinada a intervenir en todo el territorio nacional, cuando se produjeran catástrofes naturales y sucesos excepcionales. Gracias a la UME se han podido salvar muchas vidas y se han podido evitar consecuencias mayores por desastres naturales en zonas de emergencia, por incendios, inundaciones o accidentes involuntarios. La respuesta del Estado ante estas emergencias se llama, con todas las letras, Unidad Militar de Emergencias.

UME

Su organización y sus atribuciones, bajo la autoridad del presidente del Gobierno, están recogidas en un protocolo donde se especifican algunas de las situaciones de emergencia en las que se reclamará la intervención de la UME, ya sean de interés nacional o local.

  • Las que tienen su origen en riesgos naturales: inundaciones, avenidas, terremotos, deslizamientos de terreno, grandes nevadas y otros fenómenos meteorológicos adversos de gran magnitud.
  • Los incendios forestales.
  • Las derivadas de riesgos tecnológicos, y entre ellos el riesgo químico, el nuclear, el radiológico y el biológico.
  • Las que sean consecuencia de atentados terroristas o actos ilícitos y violentos, incluyendo aquéllos contra infraestructuras críticas, instalaciones peligrosas o con agentes nucleares, biológicos, radiológicos o químicos.
  • La contaminación del medio ambiente.
  • Cualquier otra que decida el Presidente del Gobierno.
  • Las actuaciones de la UME ante alguna de estas situaciones se concretan en la planificación, el adiestramiento y la intervención. Sin embargo, la UME no realiza tareas de prevención y sus efectivos actuarán siempre encuadrados en la unidad a la que pertenecen y dirigidos por sus cuadros de mando.

Además, este protocolo faculta al ministro/a de Defensa a dictar las disposiciones que sean necesarias para reglamentar las condiciones operativas que resulten de aplicación a la participación de la UME en operaciones en el exterior.

Pero lo más importante de todo es que esta Unidad Militar de Emergencias está siempre dispuesta y preparada para trasladarse al escenario donde se está produciendo una catástrofe, con todos los efectivos necesarios y con profesionales dispuestos a jugarse la vida por salvar las de otros ciudadanos.

Señas de identidad

Estás son algunas de las características que definen a la UME, permitiendo que sus intervenciones sean tan eficaces y valoradas:

  • Capacidad de mando y control de todos sus medios, independientemente de su entidad.
  • Flexibilidad y capacidad de actuación en todo tipo de emergencias.
  • Total autonomía logística en cualquier tipo de intervención.
  • Capacidad de respuesta y empleo en masa, lo que garantiza la rápida intervención en cualquier parte del territorio nacional al concentrar medios de todas las unidades de la UME en la zona de emergencia.
  • Esfuerzo sostenido; es decir, capacidad para ser empleada de forma continuada, tanto autónomamente como en apoyo de otros organismos.
  • Capacidad de canalizar y dirigir todos los medios que las Fuerzas Armadas dispongan para emergencias.
  • Capacidad de interoperar con el resto de servicios de emergencias, independientemente de su procedencia.
  • Capacidad de proyección al exterior para actuar en cualquier misión relacionada con emergencias.