Los futuros Talibán Seals

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Imagen del UH-60 Black Hawk.

Alrededores de Ankara, granja y zoológico del bosque de Atatürk, donde el presidente Erdogan, en una clara voluntad de marcar distancias con Atatürk e inaugurar simbólicamente una nueva era de Turquía, hizo levantar en contra de toda norma el nuevo complejo presidencial, bautizado como “Ak Saray” (Palacio Blanco). 300.000 metros cuadrados y tres bloques de edificios que suman 1.000 habitaciones, el nuevo palacio supera en tamaño a cualquier residencia oficial de jefes de Estado.

03.45 de la mañana, tres vehículos oficiales, según sus distintivos externos, se dirigen hacia la residencia oficial del presidente. Nada extraño, si no fuera porque son M1117 Guardian y Maxxpro mrap, nada habituales en Turquía.

Mismo momento, 02.45 en Madrid. Sin parecer nada anómalo, cinco camiones de basura circulan por la A6 y el Paseo de la Senda del Rey, hasta que se sucede una serie de disparos desde Casa Velázquez.

08.00 del día 26 de septiembre de 2022. El mundo se despierta con los noticiarios: uno de los dos presidentes de estos países ha fallecido, y el otro se ha salvado por los pelos. A elegir…

Con todo esto, Tom Clancy –él sí sabe- escribiría una estupenda novela, millonaria por supuesto, seguida de un guion y de una película. Pero si entre tanto el Sr Recep Tayyip Erdoğan, el señor Pedro Sánchez Pérez-Castejón, o alguien cercano a ellos, leen este medio articulo-medio relato de ficción en Escudo Digital han de ser conscientes que en septiembre de 2020 las situaciones descritas eran tremendamente difíciles, casi imposibles, pero en septiembre de 2022 será muchísimo más fácil.

¿La diferencia? Para recordar las palabras del secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, “nuestra misión era proteger a Estados Unidos, no a Afganistán, y lo hemos conseguido”. Pues no es verdad, machote, nada más lejos de la realidad.

Cuando el 7 de octubre de 2001 los USA y sus aliados comenzaron la invasión de Afganistán -copio Wikipedia para ser neutral- lo hacían como respuesta a la negativa de los talibanes a entregar a Osama Bin Laden por su participación en el 11-S, y a expulsar a Al Qaeda: “Los talibanes se negaron a extraditarlo a menos que se les diera lo que consideraban evidencia convincente de su participación en los ataques del 11 de septiembre, e ignoraron las demandas de cerrar las bases terroristas”.

De hecho, antes del 11-S hubo un 10-S, un 8 de agosto, un 22 de julio, etc., ¿y qué pasaba en esas fechas?:

Un día antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administración Bush acordó un supuesto plan para derrocar al régimen talibán en Afganistán por la fuerza si este se negara a entregar a Osama bin Laden. El plan implicaba el uso de métodos de presión escalados durante un periodo de tres años. En aquella reunión del 10 de septiembre de altos funcionarios de seguridad nacional del gobierno de Bush, se acordó que tenían que presentar a los talibanes un ultimátum final para entregar a Osama bin Laden. Si los talibanes se negaban, Estados Unidos proporcionaría ayuda militar encubierta a grupos contrarios a los talibanes. Y si ambas opciones fallaban, “los diputados acordaron que Estados Unidos trataría de derrocar al régimen talibán mediante una acción más directa”.

Naiz Naik, antiguo secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Pakistán, alegó que en una reunión en Berlín a mediados de julio de 2001 altos funcionarios de Estados Unidos le advirtieron que a menos que Bin Laden fuera entregado rápidamente, Estados Unidos emprendería una acción militar para matar o capturar a Bin Laden y al líder talibán Mulá Omar a mediados de octubre de 2001.

El objetivo más amplio de la operación planificada, según Naik, era derrocar al régimen talibán e instalar un gobierno más «moderado». Naik también afirmó que se le dijo que la operación sería lanzada desde Tayikistán y Uzbekistán, y que los asesores militares estadounidenses ya estaban en el lugar.

Según Jens Stoltenberg, “nuestra misión era proteger a Estados Unidos, no a Afganistán, y lo hemos conseguido”.

No hijo no, y hasta empiezo a dudar de si a pesar de ser noruego no eres descendiente directo de doña Fabiana y Feliciana, hijas de don Baltasar Gil Imón de la Mota, fiscal del Consejo de Hacienda en la ciudad de Madrid, y origen del famoso término Gil y pollas.

Hoy, y gracias al enorme y sofisticado material que los herederos de la Operación Libertad Duradera han dejado en Afganistán, lo que narro como novela ficción, y casi imposible en 2020, es, como ya avanzaba, mucho más fácil en 2022.

Dentro de unos meses, y si el poder talibán quiere, Afganistán podrá ser la mayor sede turística de los Master Terroristas para Al Qaeda y similares, donde no solo recibirán espacio y protección como antaño, sino un lugar donde ejercitarse con armas y material como 16.000, sí, he dicho 16.000 dispositivos de visión nocturna. “La capacidad de operar de noche es un verdadero cambio de juego“, dijo a Reuters un asistente del Congreso.

El general retirado del ejército de EE.UU. Joseph Votel, quien supervisó las operaciones militares de EE.UU. en Afganistán como jefe del Comando Central de este pais de 2016 a 2019, dijo que la mayoría de material alta gama capturado por los talibanes, incluido el avión, no estaba equipado con tecnología estadounidense sensible.

El señor Votel y otros dijeron que las armas “menores” incautadas por los insurgentes, como ametralladoras, morteros y piezas de artillería, incluidos obuses, podrían dar a los talibanes una ventaja contra cualquier resistencia que pudiera surgir en los bastiones históricos anti-talibanes, como el valle de Panjshir, al noreste de Kabul.

La realidad es, volviendo a la parte de política ficción de este texto, como si Al Qaeda o similar quisieran atentar contra el Presidente de Gobierno español por cristiano –poco- y por jefe supremo del antiguo Al Andalús, y contra el presidente turco por islamista moderado –poco-, y contaran con zonas esplendidas para entrenar en antiguas bases de Estados Unidos y con casi el 100% del material que se puede ver en cualquier serie de los Navy Seals. Por cierto, en sucesivos artículos iremos detallando listados de material según los propios aliados vayan desclasificando documentos.

Los talibán no tienen a Jason Hayes, pero sí los helicópteros Blackhawk y drones militares ScanEagle, aviones de ataque ligero, etc. Antes intentaban derribarlos (Black Hawk Down película 2001), ahora son suyos.

La administración del presidente Joe Biden está tan preocupada por las armas que ha considerado distintas opciones a seguir. De hecho, los funcionarios han afirmado que no habían descartado lanzar ataques aéreos contra los equipos más poderosos, como los helicópteros, pero existe la preocupación de antagonizar a los talibanes en un momento en que el principal objetivo de Estados Unidos es evacuar a las personas.

España rodó una excelente película “Zona Hostil” sobre las misiones Afganistán.

No sé si expertos reales y no políticos, como el Comandante Barbancho y los que allí se la jugaron, piensan que ahora podrían enfrentarse mejor, con todo el nuevo material del que disponen los talibanes, y por tanto el islamismo extremo.

Dudo que Pedro Sánchez lea este artículo, pero no creo que si lo leyese durmiese igual de tranquilo sabiendo que los próximos Seals que veamos no sean Navy Seals sino Talibán Seals.

Este material reescribe las reglas de juego. Lo saben, pero ¿por qué nos lo ocultan? Y lo más importante: ¿cómo vamos a preparar a nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado antes estas amenazas? Esto no es una guerra en Afganistán, son posibles acciones en Ceuta, Madrid, Barcelona o cualquier otra ciudad.

PD: Pedro, dice Abascal que cree que en la parte ficticia de este texto se salva Erdogan.

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Dentro de unos meses, y si el poder talibán quiere, Afganistán podrá ser la mayor sede turística de los Master Terroristas para Al Qaeda y similares.
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