Sobre la Voluntad de Vencer y otros principios fundamentales del Arte de la Guerra

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Europa Press.

En el mes de mayo del 2011 Emilio Botín, presidente del Banco Santander, daba una conferencia a los Caballeros Cadetes del Ejército de Tierra en la Academia General Militar de Zaragoza.

Les explicaba los principios y procedimientos que había aplicado para lograr la posición de liderazgo en la que se encontraba la institución que presidía. Decía el presidente del Santander: “Para ganar hay que tener voluntad de vencer”.

Los principios fundamentales del Arte de la Guerra siempre han sido Voluntad de Vencer, Libertad de Acción y la Capacidad de Ejecución. Y los militares, en sus distintas Academias, lo saben muy bien.

En los países democráticos, las Fuerzas Armadas están subordinadas al poder civil. Y en muchísimas ocasiones, se interfieren los intereses del poder civil como poder político de la nación con el interés del partido político que en ese momento ostenta el poder.

Todos reconocen, y los adversarios lo saben de sobra, que es muy difícil digerir la llegada de ataúdes y bolsas con cadáveres por parte de las sociedades democráticas, a menos que hayas sido invadido o agredido. Tenemos complejo “colonial”.

El 29 de febrero de 2020, el gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, y los talibanes firmaron en Doha, Qatar, el acuerdo que fijó un calendario para la retirada definitiva de Estados Unidos y sus aliados tras casi 20 años de conflicto. Que nunca se nos olvide, a diferencia de los presidentes de Gobierno en España, que dedican tres cuartas partes de legislatura a culpar de todo al anterior, en USA, y una vez acabadas las elecciones, el presidente elegido se hace cargo y responsabiliza de todo. Y en este caso, a Biden le ha tocado “comerse el marrón”.

Pero sigamos…

A cambio de la retirada de las fuerzas de Estados Unidos se firmó el compromiso de los talibanes de no permitir que el territorio afgano fuese utilizado para planear o llevar a cabo acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos. Se le llamó oficialmente Acuerdo para Traer la Paz a Afganistán, aunque aquello “no fue un acuerdo de paz, fue una rendición“, declaró Husain Haqqani, director para Asia Central y Meridional del Instituto Hudson y exembajador de Pakistán en Estados Unidos.

El acuerdo fijó un calendario para la retirada de las tropas de Estados Unidos y sus aliados internacionales en un plazo de catorce meses desde que se anunciara el acuerdo; es decir, para la primavera-verano de 2021.

A cambio, Washington obtenía:

  1. El compromiso de que los talibanes no permitirían “que ninguno de sus miembros, ni otras personas o grupos, incluida al-Qaeda, usen el territorio afgano para amenazar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados”.
  2. Se establecía que los talibanes y el gobierno afgano entablarían después las llamadas negociaciones entre afganos, que deberían desembocar en un alto el fuego y un acuerdo definitivo sobre el futuro político del país.

Y al día siguiente, pasaron tres cosas:

  1. Que “lo único que acordaron los talibanes fue una retirada estadounidense”.
  2. Los talibanes nunca se tomaron en serio lo del dialogo con el gobierno afgano.
  3. En cuanto se enteraron de que EE.UU. y aliados, no tenían “voluntad de vencer”, de hecho, se habían rendido con letra vencimiento de catorce meses, muchos mandos militares y policiales afganos aceptaron rendirse a los talibanes a cambio de dinero.

Es falsa la teoría del hundimiento en un mes. En este tiempo se ha visibilizado, pero según los Aliados iban abandonando zonas, las fuerzas de seguridad y ejercito afgano eran contratadas por los talibanes, y muchos han huido a otros países, incluso con el material (aviones, vehículos blindados, etc.) a su cargo.

En enero de 2021, una organización tan poco sospechosa como CTC (Sentinel Combating Terrorism Center), una institución académica de la Academia Militar de los Estados Unidos en West Point, que proporciona educación, investigación y análisis de políticas en las áreas especializadas de terrorismo, contraterrorismo, seguridad nacional y conflictos internos, se preguntaba en su artículo Las fuerzas de seguridad de Afganistán contra los talibanes: una evaluación netasi Estados Unidos retira el resto de sus fuerzas de Afganistán, ¿será más fuerte militarmente las Fuerzas de Seguridad y Defensa Nacional de Afganistán (ANDSF) o los talibanes?

Tras realizar una evaluación neta de los talibanes y las ANDSF en la ausencia prevista de tropas estadounidenses en cinco factores -tamaño, recursos materiales, apoyo externo, empleo de fuerzas y cohesión-, el autor concluye que la respuesta es ligeramente favorable a los talibanes:

“En primer lugar, la ANDSF estaría bien servida si aumentara significativamente su enfoque en el reclutamiento. Aunque se autorizó una dotación final de 352.000 soldados y patrulleros, la ANDSF nunca se ha acercado a esa cifra y actualmente le faltan unos 63.000 efectivos. En otras palabras, a las ANDSF les falta un cuadro del tamaño aproximado de toda la fuerza de combate de los talibanes. Si las ANDSF alcanzan su dotación final aprobada, tendrán una ventaja de tamaño mucho mayor que la que tienen actualmente. Aunque el tamaño no lo es todo, en una guerra de desgaste de control territorial -en la que se ha convertido la guerra de Afganistán- es un factor crítico. Contar con una fuerza más numerosa también puede ayudar a mitigar el riesgo de que aumenten las deserciones o deserciones de los miembros de la ANDSF si los asesores estadounidenses se marchan o si los talibanes siguen ganando territorio”.


Desgraciadamente, Estados Unidos estaba equivocado. Cuando ampliemos información, comprobaremos dos cosas:

  1. Que 290.000 efectivos de la ANDSF nunca los hubo. Solo existían a efectos de cobrar.
  2. Cuando has comprobado, con las primeras retiradas, que hay una relación directa con las deserciones, ¿a ningún responsable se le ocurrió parar la retirada?

“En segundo lugar –continúa el artículo de CTC Sentinel-, la misión de asesoramiento dirigida por Estados Unidos desde 2015 no ha ayudado a la ANDSF a ganar, sino que ha frenado las pérdidas de la ANDSF al mejorar las ventajas tecnológicas de la fuerza sobre los talibanes”.

Ahí queda eso.  ¿Cuántos españoles y militares de fuerzas aliadas, han perdido la vida desde 2015 hasta nuestros días? ¿Cuántas vidas y recursos se han perdido, sabiendo que no había voluntad política de ganar, solo se trataba de que el Gobierno Afgano perdiese menos deprisa, mientras USA pensaba que hacer allí?

Ciento dos muertos y 4.000 millones de euros exigen, como poco, una explicación muy detallada al pueblo español, que es quien pone los muertos y los dineros, de qué se sabía y bajo qué fuentes.

Como muestra este análisis, esa ventaja es hoy bastante grande. Sin embargo, se ha producido a expensas de la dependencia: las Fuerzas de Seguridad y Defensa Nacional de Afganistán son actualmente demasiado complejas y costosas para que el gobierno las mantenga.

Esto ha sido mitigado durante años por los asesores que han estado realizando directamente funciones críticas de apoyo y sostenimiento de estas.

Si Estados Unidos retira totalmente a esos asesores, como se estipula en el acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes, la ligera ventaja militar de los talibanes en ese momento empezaría a crecer, como resultado de al menos dos factores: (1) la ventaja técnica de las ANDSF se erosionará a medida que las funciones de mantenimiento y apoyo que actualmente realizan o supervisan los asesores se ralenticen o cesen; y (2) la principal vulnerabilidad de las ANDSF -su dependencia de la financiación extranjera- estará cada vez más en peligro, ya que, sin las tropas estadounidenses en Afganistán, Estados Unidos tendría una capacidad limitada para supervisar la ayuda a la seguridad y menos “piel en el juego”.

Ambos factores auguran probables descensos en la financiación de la ayuda a la seguridad de Estados Unidos (que pueden verse exacerbados por la continua corrupción en el Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior de Afganistán).

Además, es probable que el aumento resultante de la ventaja militar de los talibanes no sea lineal.

Esto será el resultado tanto del creciente uso excesivo como de la canibalización de las capacidades técnicas (por ejemplo, los helicópteros) y de la falta general de “poder de permanencia” de la ANDSF, tal y como predice la teoría de Castillo.136

Para frenar el ritmo de este posible declive futuro, Estados Unidos haría bien en hacer inmediatamente todo lo posible para disminuir la complejidad de los equipos y sistemas de la ANDSF y aumentar la sostenibilidad de la fuerza. Esto incluiría, idealmente, ajustes significativos tanto en la estructura como en el empleo de la fuerza.

Había empezado este artículo reuniendo material gráfico para intentar dar una idea y un balance, lo más próximo posible, como ampliación del anterior, que se puede consultar pulsando aquí.

Y dar un detalle de qué material está en manos talibanes, y qué posibilidades tienen de utilizarlo o venderlo.

En estos días se han cerrado las fronteras de Afganistán con decenas de miles de refugiados en espera mientras en el paso de Eslam Qaleh, y según medios locales, cientos de camiones que transportan gas, gasolina y diésel, cruzan en sentido Irán-Afganistán, mientras camiones y vehículos blindados cruzan en sentido inverso. Y no creo que los talibanes estén invadiendo Irán.

Como compromiso del artículo anterior, había empezado a escribir este para dar cuenta de qué puede haberse quedado en Afganistán y sus repercusiones.

Aquí avanzos gráficos, y los detallaré en otros artículos:

Gráfico realizado por The Times y The Sunday Times según los datos publicados por el Gobierno de Estados Unidos (GAO) y por SIGAR.

Pero no puedo acabar sin formular una par de preguntas que me es imposible callar:

Aparte de Estados Unidos, ¿sabían los gobiernos Aliados, incluido el Gobierno español, que las fuerzas armadas afganas eran un castillo de naipes que se caía, cada vez más deprisa?

  1. Sí. Si lo sabían, son cómplices por callar y no reaccionar todos ellos, incluido el Gobierno español
  2. No. Si no lo sabían, ¿cómo callan y no exigen responsabilidades a USA de haber omitido una información, tan critica?

Y, ¿estamos ante un caso similar, a la caída del bloque URSS, cuando empezaron a aparecer, polvorines y almacenes de armamento enteros en manos de traficantes internacionales?

En unos días regreso con más.

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