El cibercrimen ya supera al narcotráfico en ganancias: 3.000 millones de dólares al año

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foto ciberataque bot virus

El narcotráfico ha dejado de ser el negocio delictivo más rentable del mundo. Los ciberataques le han apartado del primer puesto el podio. Según publica Milenio, que cita a Adrián Acosta, oficial de Cibercrimen en la Oficina Regional de Interpol para América del Sur, las ganancias que reportan los ciberataques rebasan los 3.000 millones de dólares al año.

Acosta, que ha participado en el Congreso de Ciberseguridad e Inteligencia 2019, organizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), llevado a cabo en la Jenkins Graduate School, ha incidido en los riesgos del BEC, E-mail Corporativo Comprometido o malicioso (Business Email Compromise).

Los beneficios estratosféricos de El Fraude del Ceo y el Cryptojacking

Es un tipo de ataque de phishing en el que los ciberdelincuentes se hacen pasar por responsables de alto nivel de las empresas con el fin de que los empleados, clientes o vendedores transfieran fondos o información delicada. En el caso de la redirección de cuentas bancarias, según informa Milenio, ha conseguido desviar, para que los empleados, clientes o vendedores transfieran fondos o información sensible.

Según señala Acosta, los cibercriminales consiguen beneficios estratósfericos: “Hoy por hoy cualquier empresa de índole comercial también está expuesta a los ataques como el BEC, el cual es un delito que va en crecimiento y que cada vez obtiene más ganancias para los criminales, estamos hablando de cifras de más de tres mil millones de dólares al año”.

El sector más vulnerable es el financiero, aunque no se libran ni la industria, ni la banca, ni por supuesto las entidades de servicio público, ni tampoco los medios de comunicación.

Hay un nuevo tipo de ataque que puede hacer mucho daño, y preocupa mucho a la Interpol: El criptojacking, también conocido como minería de criptomonedas maliciosa, una amenaza en auge en Internet que se oculta en un ordenador o en un teléfono móvil, y utiliza sus recursos para extraer criptomonedas. “Las criptomonedas, como bitcoins o moneros, no son nada criminal, pero los delincuentes los comienzan a usar para cobrar sus servicios”, afirma Acosta. Las principales víctimas de esta nueva modalidad de robo son los países con un mayor PIB.