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El 40% de los municipios costeros españoles, en riesgo de inundación por la turisficación

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Hurricane over Florida and Cuba
Hurricane over Florida and Cuba

Ciclones, huracanes, tifones, ciclogénesis... Cada uno con un nombre propio que se mezcla en nuestra memoria con el siguiente de la lista apenas concluyen su destructivo paso. El que estos días se entretiene por el sur de Europa se llama Alex, y es una borrasca que blande su látigo en Pirineos y múltiples zonas costeras con fuertes lluvias, viento y mala mar.

Se trata de una borrasca de dura mirada que contrasta con la expresión de rendición de las familias que cada poco tiempo se ven obligadas sacar el agua de sus casas, cerca de la playa, cubo a cubo, tormenta tras tormenta. Y es que el cambio climático y la transformación que en los últimos decenios ha padecido nuestro litoral combinan como la leche con un refresco de cola, malamente, tal y como ahora, aprovechando la visita de Alex, nos recuerda un informe del Observatorio de la Sostenibilidad.

Y es que el 40% de los municipios costeros españoles ha visto cómo en los últimos años se ha transformado su litoral debido a las grandes construcciones, preferentemente para usos turísticos, lo que supone un "elevado" riesgo de inundación tanto por la existencia de gotas frías, DANAs o por la propia subida del mar.

Esta es una de las principales conclusiones que detalla el informe titulado Los 50 municipios más construidos del litoral español: áreas urbanas más expuestas a los temporales en la costa, en el que se nos alerta de la existencia de dos grandes procesos que se encuentran en colisión en la costa española.

Por una parte, el desarrollo del complejo industrial turístico-residencial que ha determinado el desarrollo de auténticas ciudades costeras en territorios que antes de los años 50 del siglo pasado eran rurales y han llegado a la primera franja de costa en los primeros 500 metros.

Por otra, el nombradísimo cambio climático y a la subida del mar, sin olvidar a las gotas frías que en los últimos años se han repetido con una mayor frecuencia e intensidad en España.

Andalucía y Comunidad Valenciana, a la cabeza

De los 50 municipios publicados, tan solo dos, Puerto Real (Cádiz) y Sagunto (Valencia) pueden justificar haber construido en zona costera a causa de construcciones de uso industrial. Las 48 localidades restantes estarían marcadas por construcciones de uso turístico, principalmente viviendas, hoteles y campos de golf.

Imagen de Puerto Banús.

Esta lista de términos municipales más artificializados en la franja costera de naturaleza histórica no urbana está liderada por doce enclaves de Andalucía, once de la Comunidad Valenciana, seguidos de diez tanto de Canarias como de Baleares, así como dos catalanes y cinco de la costa gallega.

Marbella, el más impactado por la turisficación

De todos, Marbella (Málaga) es el lugar que más destaca y al que el informe define como "claramente el municipio anteriormente rural más impactado por la turistificación intensiva de España". Junto con Calvià (Mallorca), son los municipios que más área de costa han pavimentado con 988 hectáreas y 983 hectáreas, respectivamente.

Por detrás, les sigue Dénia (Alicante) con 613 hectáreas, Estepona (Málaga) con 566 hectáreas y el quinto en la lista es Puerto del Rosario (Las Palmas) con 531 hectáreas.

¿La solución? Pasa por retroceder en la ocupación de toda la costa en al menos los primeros 500 metros para así "dar al mar lo que es del mar".

Sin embargo, la localidad que más ha modificado sus primeros 500 metros de costa, si se mide en porcentajes, es Benicasim (Castellón), con algo más del 82% de su superficie modificada con fines turísticos mientras que le siguen con más del 30%, Orihuela (Alicante) Mijas (Málaga), Marbella (Málaga), Torrevieja (Alicante) y Benalmádena (Málaga). Este último municipio junto con Calpe (Alicante) son los que más han artificializado el conjunto de su término municipal (cerca del 45%).

En resumen, las áreas geográficas más impactadas por esta transformación son la costa malacitana, Alicante y sur de Valencia, aunque también tienen numerosos cambios la costa gaditana de poniente, Baleares e islas mayores de Canarias.

Qué sucede en la costa norte

Por su parte, la costa norte ha experimentado un menor desarrollo urbanismo turístico, salvo en algunos municipios de las Rías Baixas, como Vilagarcía de Arosa (Pontevedra), con el 59% de su superficie modificada y Sanxenxo (Pontevedra), con el 41%, así como Oleiros (32%), Ferrol y Ribeira (21%) en La Coruña.

Además, el Observatorio de Sostenibilidad destaca en repetidas ocasiones a lo largo del informe que la construcción de campos de golf ha superado de manera creciente la superficie de suelo destinado a espacios público, como pueden ser los parques infantiles.

También es reseñable que el conjunto de superficie artificial construida en los primeros 500 metros de costa suma 625 kilómetros por hora, una cifra superior al área total que abarca el municipio de Madrid (605 kilómetros cuadrado).

El documento alerta de que la mayoría de los municipios analizados están inmersos en un modelo económico "arriesgado" debido a que han priorizado el turismo en pro de la agricultura, lo que ha evidenciado de una manera creciente desequilibrios sociales y económicos que probablemente el paso de otra "tormenta", la del coronavirus, acentúe aún más.

"La extensión del territorio urbano se ha hecho completamente a espaldas de los núcleos urbanos originales, desconectados incluso territorialmente y siguiendo un modelo disperso de baja densidad", ha detallado el informe.

¿Y ahora qué? "Dar al mar lo que es del mar"

Las recomendaciones que apuntan desde el Observatorio de la Sostenibilidad es, por ejemplo, retroceder en la ocupación de toda la costa en al menos los primeros 500 metros para así "dar al mar lo que es del mar", aunque matizan que "en muchos casos no se trata solo de 500 metros" y se debe tener en cuenta que la línea de costa es cambiante en el tiempo.

Otra de las posibles medidas a tomar es el denominado modelo Asturias, reconocido por su estricta protección de la franja costera y piden que se reconozca como el patrón a seguir en todo el conjunto español además de implantar un sistema de compensación para municipios que no han deteriorado su litoral.

En este sentido, también reclaman una nueva ley del litoral que reconozca los problemas que pueden derivar del cambio climático y recuerdan que en el año en el que se aprobó la Ley de Costas (1988) las comunidades autónomas no contaban con sus actuales competencias.

Además, se plantea el aumento de áreas protegidas porque "se ha demostrado que es una de las claves para detener el proceso de construcción".