Las recomendaciones del Black Bloc, el manual seguido y actualizado por los violentos en Cataluña

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Violencia en Cataluña
Ataques a la policía en las calles de Barcelona. Foto: Europa Press.

El objetivo de prolongar la violencia en las calles de las principales ciudades catalanas  continuará en los próximos días. Y en fuentes policiales no se descarta que El Prat vuelva a ser objetivo de los violentos. La radicalización de estos grupos terroristas les ha llevado a hacer una segunda edición “corregida y mejorada” de su manual de violencia que lleva por nombre “Black Bloc.

Barcelona y otras ciudades catalanas han vivido los últimos días sometidas al miedo y al terror de grupos radicales violentos. Buscaban un muerto, aseguran expertos policiales, y a punto han estado de conseguirlo. El resultado de las concentraciones y manifestaciones salvajes en algunas ciudades catalanas – especialmente, en Barcelona – arroja un balance demoledor: casi trescientos agentes del orden heridos, uno de ellos de extrema gravedad, y 194 detenidos.

Las recomendaciones de una nueva edición “mejorada” del “Blac Bloc” para atacar a la policía

“Antes de soltar el DNI suelta una piedra”

“Antes de soltar el DNI suelta una piedra”, recomienda el manual que han aplicado los CDR, los independentistas radicales y otros grupos violentos en los salvajes enfrentamientos contra la policía en Cataluña. Este manual, al que ha tenido acceso ESCUDO DIGITAL, ofrece una detallada muestra de cómo hacer el máximo daño posible, incluso llegando a provocar consecuencias irreversibles.

El enfrentamiento cuerpo a cuerpo y la lucha callejera vienen detallados en un texto de poco más de cincuenta páginas. Para que luego nadie se llame a engaño. Sus autores son claros y contundentes: “descartamos como herramienta de lucha tirarse al suelo, hasta ser golpeado y detenido”. Como alternativa, después de explicar los efectivos que utiliza la policía antidisturbios, proponen cómo atacar sus puntos más débiles. “El casco – se dice en este manual del terror – puede ser saboteado pintando su visera transparente que el antidisturbios subirá si es incauto. Si la limpiase, perdería unos segundos que nosotros aprovecharíamos”.

Y de la teoría, pasan a la práctica. Las instrucciones son claras: mantener siempre gente en la calle provocando disturbios. Los responsables de las movilizaciones y enfrentamientos no van a parar en los próximos días. Quieren continuar con los actos violentos todo el tiempo que puedan. Así lo explica uno de los responsables del operativo policial que combate en Cataluña a los grupos violentos que están sembrando el caos y la destrucción.

Para este veterano agente, curtido en mil batallas, incluidas las del terrorismo de ETA, estamos ante un movimiento totalmente orquestado. “Son una auténtica organización criminal perfectamente estructurada. No tienen nada que envidiar a los grupos terroristas que todos hemos conocido. El nivel de violencia es extremo y persiguen a toda costa una víctima de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o de los propios Mossos d’ Esquadra”, afirma.

Fuentes policiales afirman que seguirá la violencia en las calles

“En todos mis años de lucha contra el terrorismo – añade este policía – no había visto nada parecido. Hay una estructura jerárquica que maneja todo desde las bambalinas. Aquí no hay nada ocasional. Incluso utilizan medidas de contravigilancia constantemente. Infiltrarse es complicado, muy difícil y extremadamente peligroso. Se trata de gente que sabe muy bien lo que hace, con mucha preparación. No sólo emplean tácticas de terrorismo callejero, sino incluso tácticas del ámbito militar. Hay mucho dinero y financiación detrás de todos estos movimientos. Nada es casual”.

El manual “Black Bloc”, ampliamente difundido en los movimientos anarquistas y antisistema de toda Europa, fue creado en el año 1980 y enseña al activista, entre otras cosas, el equipamiento básico más apropiado para participar en una jornada de dura refriega con la policía. En sus páginas se instruye y recomienda sobre cada detalle del enemigo (las UIPS, los agentes de las Unidades de Intervención Policial de la Policía Nacional y de los GRS, los Grupos de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil). 

Imagen de una manifestación en Barcelona. Foto: Europa Press.

Adiestran a sus seguidores sobre el equipamiento de los agentes. Les explican  su forma de organización, las diferentes formaciones policiales que utilizan − como la formación en guardia doble, para capturar líderes y evacuar heridos o desmontar barricadas− y el material con el que hacen las cargas: escopetas de pelotas de goma y gases lacrimógenos.

“Cuando marcan su perímetro de seguridad y tienen que recargar las pistolas de pelotas, es cuando hay que atacar”

El “Black Bloc” incluye los componentes necesarios para la organización de una guerrilla urbana. Recomienda formar grupos de entre 4 o 5 personas, “nunca de una forma jerarquizada, aunque sí con un delegado que establezca objetivos comunes”, e instruye sobre cómo rehuir “un enfrentamiento frontal con los agentes antidisturbios”.

“Cuando los UIPS se repliegan en equipos más pequeños (equipos operativos), cuando marcan su perímetro de seguridad y tienen que recargar las pistolas de pelotas, en ese momento es cuando hay que atacar”, puede leerse en el manual. “El número de manifestantes activos debe ser de 2 o 3 por cada policía y, si nos tenemos que enfrentar a un grupo operativo de 50 efectivos, debemos ser entre 100 y 150 porque menos sería un error”, se explica en uno de los pasajes del “librito” en cuestión.

En el Black Bloc explica cómo lanzar cohetes a los helicópteros

“Volcar los contenedores de botellas, así se proporciona munición a decenas de manifestantes durante una hora”

Las tácticas empleadas son puramente militares y especifica cómo atacar los objetivos, cómo arrojar a la policía cócteles molotov a 130 grados para derretir su traje o “lanzar cohetes a los helicópteros”. El “Black Bloc” también adiestra al activista sobre cómo escapar tras cometer los disturbios y altercados, utilizando el Metro. Y cómo fabricar las barricadas: “Es muy efectivo volcar los contenedores de botellas, así se proporciona munición a decenas de manifestantes durante una hora”.

Para lanzar cócteles molotov – informa el manual –  lo más fácil es “utilizar una botella de cristal de medio litro, llenar tres cuartas partes con gasolina, cerrar bien la botella y atar una tira de trapo en el cuello del recipiente”.

La quema de vehículos, una táctica operativa que ya se ha llevado a cabo estos días en Barcelona, también tiene su capítulo aparte en el manual de instrucciones. “Se realiza para retrasar el avance de la policía, aunque solo lo recomendamos en caso de extremo peligro para los activistas”. El “Black Bloc” aconseja “cruzar coches entre varios manifestantes (mínimo 4 o 5), para ello hay que agarrar el coche por uno de los extremos y levantar”.

“Una vez caído al suelo, es conveniente adquirir la postura fetal con el lado izquierdo más cerca del suelo para proteger el bazo”

El tipo de vestimenta del activista está perfectamente calculado y diseñado. “La capucha es indispensable para protegerse, hay que llevar varias camisetas de diferente color y una bufanda mojada con vinagre o Coca-Cola para evitar el ardor que provoca el gas lacrimógeno. También se recomienda utilizar guantes resistentes al calor para devolver los botes de humo a la policía. Se desaconseja la franela o similares, ya que la transpiración potencia el efecto del gas”.

Postura fetal y protección del bazo

En el “Black Bloc” se enseña a los activistas, por no podía ser de otra manera,  cómo defenderse de los golpes de los antidisturbios y la forma de comportarse ante una detención policial. “Una vez caído al suelo, es conveniente adquirir la postura fetal con el lado izquierdo más cerca del suelo para proteger el bazo, porque un golpe en el bazo puede producir una hemorragia interna que puede matar”. Por supuesto, “nunca testificar ante la policía y saber que ante un registro existe el derecho de estar presente”.

Esta es, de forma resumida, la teoría que luego ponen en práctica estos energúmenos, debidamente espoleados por quienes han decidido convertir a Cataluña en un campo de batalla.