En los vehículos autónomos.

¿Hacia la desaparición del volante? De la manivela, al Peugeot Responsive i-Cockpit

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Volante del Peugeot E Legend
Volante del Peugeot E Legend, el vehículo autónomo de Peugeot

El volante podría convertirse algún día en una pieza artística o histórica, como las que muestran algunas de las fotos que ilustran esta información. En el año 2014, hace ya seis años, el “Google-Car” lanzó la tendencia de un automóvil 100% autónomo, con la particularidad de carecer de volante, acelerador y freno. Un simple botón, integrado en el cuadro de instrumentos, es el que fuerza la parada del vehículo.

Desde julio de 2015, Groupe PSA, al que pertenece Peugeot, ha estado desplegando su programa AVA “Autonomous Vehicle for All” (vehículo autónomo para todos), conviritiéndose en el primer fabricante en probar automóviles autónomos en carreteras abiertas al tráfico en Francia.

Este programa, sencillo e intuitivo, agrupa una ampla gama de funciones que, progresivamente, llevarán a una delegación parcial, y después total, de la conducción a los sistemas del vehículo, si el conductor así lo desea.

Se han planteado varios modos de conducción, con grados de automatización del vehículo autónomo que la OICA (Organización Internacional de Constructores de Automóviles) clasifica en cinco niveles, que se distinguen por:

• Nivel 1 “Hands on” (con manos): el conductor debe mantener las manos en el volante.

• Nivel 2 “Hands off” (sin manos): el conductor puede hacer otras cosas, además de conducir, pero debe supervisar permanentemente la conducción para poder retomar el control en cualquier momento.

• Nivel 3 “Eyes off” (sin control visual): el conductor ya no está obligado a supervisar permanentemente la conducción, pero debe estar preparado para retomar el control.

• Nivel 4 “Mind Off” (sin intervención humana): el conductor ya no tiene que tomar el control del vehículo.

• Nivel 5 “Driverless”: conducción 100% autónoma, sin conductor.

En la actualidad ya existen funciones de ayuda a la conducción de nivel 1 y 2, surgidos del programa AVA, ya están disponibles en algunos modelos de la gama PEUGEOT. Por poner algunos ejemplos.

• Alerta Activa de Cambio Involuntario de Carril, que realiza una corrección de trayectoria progresiva para mantener el vehículo en su carril inicial.

• Full Park Assist que, en el Nuevo PEUGEOT 208, aporta una asistencia activa al estacionamiento al gestionar automáticamente la dirección, el acelerador y el freno para entrar y salir de una plaza de aparcamiento.

• Alerta de Atención del Conductor: el sistema evalúa el estado de alerta del conductor, identificando los desvíos de trayectoria respecto a las marcas del suelo, además de detectar la presencia de las manos en el volante.

En 2018, PEUGEOT presentó en el Salón de París el concept-car e-LEGEND, un vehículo autónomo, tecnológico, ultraconectado, e inteligente que incorpora el nuevo Peugeot Responsive i-Cockpit®, un desarrollo avanzado del Peugeot i-Cockpit, lanzado en el 2012 con el Peugeot 208®. Como elemento central del trío formado, además por la pantalla táctil y el head up display, el volante se hace compacto. Presenta un nuevo diseño que incorpora dos zonas planas que aseguran una mejor sujeción. Libera, aún más, el campo visual y el espacio para las piernas del conductor. Extendido al resto de la gama, el PEUGEOT i-Cockpit® no deja de evolucionar.

Cuenta con un cuadro de instrumentos elevado con tres indicadores y un volante ultra-compacto, que se oculta bajo el salpicadero para despejar totalmente una pantalla de 49 pulgadas. Los ocupantes pueden entregarse a sus actividades de ocio preferidas: jugar a un videojuego integrado o ver una película en la pantalla.

La conducción autónoma impondrá un cambio en el uso del automóvil. Si hoy en día es totalmente posible tener un volante que se esconde en el salpicadero a la demanda del conductor para dejar más espacio, con la llegada del nivel 5, aún lejano, este elemento podría acabar pasando a la historia. Pero siempre existirán personas que los reivindiquen, como los geeks nostálgicos que siguen jugando con una vieja Nintendo, o los melómanos que siguen escuchando discos de vinilo. Probablemente, los verdaderos amantes del automóvil se distinguirán por sus vehículos equipados con un volante. Ya lo dice la palabra, amantes del volante.

Historia de los volantes de coche

El primer volante aparece en julio de 1894, a bordo del Panhard 4 CV de Alfred Vacheron, que participó en la carrera París-Rouen, organizada por Pierre Giffard, periodista del rotativo Le Petit Journal, un diario parisino publicado entre 1863 y 1944. Más que una prueba deportiva, se trataba de un gran impulso publicitario para un invento muy reciente: el automóvil. Entre París y Rouen, un trayecto de un centenar de kilómetros, los vehículos propulsados por un motor de explosión debían mostrar su resistencia.

Volante de los primeros vehículos Peugeot de finales del XIX

Equipados con un manillar, los vehículos PEUGEOT, de 2 velocidades y con 4 cilindros, parecían simones motorizados. En otros automóviles, los pasajeros se sentaban frente a frente, como en una carroza. Globalmente, a los constructores les costaba alejarse del diseño de los coches de caballos.

Más de 100 vehículos con distintos tipos de motorización (vapor, petróleo, gasolina, eléctrico, aire comprimido, pedales…) aceptaron el reto. Pese a la innovación tecnológica que suponía la incorporación del volante, Alfred Vacheron y su Panhard 4 CV llegaron cuartos, mientras que Panhard y Levassor y los hijos de los hermanos Peugeot, que conducían automóviles dirigidos por medio de un manillar, empataron en el primer puesto.

El volante acaba sustituyendo progresivamente la barra que sirve de mando de dirección a los vehículos de la época. Tecnológicamente, el automóvil se libera de su parentesco con los coches de caballos. Así, en 1901, el PEUGEOT Type 36 se distinguió de sus antecesores, fabricados sobre la base de simones con motor. Incorpora dos grandes innovaciones: un capó para el motor delante y un volante en vez del manillar.

Volante de Peugeot 56 del año 1904

El “volante direccional” es la pieza mecánica que dirige las ruedas de un vehículo. Forma parte del sistema de dirección, manejado por el conductor.

Los pioneros del automóvil se dieron cuenta de que es más sencillo dirigir un automóvil utilizando un volante circular que recurriendo a una barra o un manillar.

Su forma permite un manejo más seguro en los giros y reducir el esfuerzo necesario para hacer cambiar de dirección las ruedas del vehículo. Además, el volante puede asociarse a una dirección asistida a bajos regímenes, para facilitar su rotación en las maniobras.

Volante del Peugeot 125 del año 1910

El volante es fruto de la arquitectura del habitáculo. Su diseño está definido por las exigencias de velocidad del cuadro de instrumentos, la legibilidad de los símbolos situados en los mandos bajo el volante, la difusión adecuada del aire impulsado por los aireadores e imperativos ergonómicos. Sin embargo, se acaba convirtiendo en un elemento para innovar. 

A principios de los años 90, la generalización de equipamientos como el airbag y la dirección asistida modifican el paradigma hasta entonces reservado al volante. De direccional pasa a ser multifuncional, al incorporar elementos de seguridad pasiva que ya no están directamente ligados a su papel inicial: dirigir las ruedas.

Estas innovaciones también se manifiestan en la evolución de los materiales que se emplean en su fabricación. Las técnicas de espumación, los granulados del cuero y los revestimientos constituyen indicadores de la subida de gama de Peugeot. El volante de espuma de poliuretano se reserva a los niveles de entrada a la gama mientras que el cuero plena flor se convierte en una característica de los acabados superiores.

Dentro de su diversidad, el volante ofrece más elementos para expresar la subida de gama: por su forma, que incluye soportes para los pulgares o zonas planas, por la perforación del cuero, que proporciona una mayor sensibilidad al tacto, por la presencia de logotipos (GTi, GT Line) o de pespuntes de colores, que adentran al volante en un universo deportivo, por la presencia de levas surgidas en los deportes del motor, que permiten cambiar de velocidad.

A menudo, la competición es precursora en materia de innovaciones tecnológicas o de sofisticación. Al igual que el Peugeot 908, que tenía todos sus mandos en el volante, el volante de los vehículos de serie de la marca se rige por los mismos principios. Dependiendo de los niveles de acabado, los mandos de la radio, del regulador de velocidad o, incluso, del teléfono, se sitúan en los brazos del volante.

El volante l PEUGEOT i-Cockpit sigue evolucionando

Extendido a toda la gama (actualmente está presente en los Peugeot 208, 2008, 308, 3008, 5008, 508, Rifter y Partner), el Peugeot i-Cockpit sigue evolucionando. Por ejemplo, en 2016, con el lanzamiento del SUV Peugeot 3008, el volante se hace aún más compacto. Su nuevo diseño incorpora dos zonas planas, que aseguran una mejor sujeción. Libera, aún más, el campo visual y el espacio para las piernas del conductor.  Actualmente, cuando Peugeot sigue innovando con el i-Cockpit 3D®, lanzado en 2019 en los nuevos Peugeot 208 y 2008, este puesto de conducción revolucionario y único en el mundo ya ha convencido a casi 6 millones de automovilistas. El Peugeot i-Cockpit® y su emblemático volante compacto se han convertido en pilares de la identidad de marca.

Volante del Peugeot 208 creado en el 2019

Estas evoluciones cumplen con un objetivo sencillo: aportar una respuesta técnica que permita diseñar interiores con una visión estilística de futuro y aportar una seguridad pasiva al mejor nivel con tecnologías avanzadas y compatibles en cualquier mercado del mundo.