Trump despide al jefe de ciberseguridad por no avalar las teorías de fraude electoral

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Irán.- Trump defiende el asesinato de Soleimani, "el terrorista número uno del mundo"
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No se ha dado por aludido y sigue su purga como si fuera a permanecer en el puesto de Presidente de Estados Unidos indefinidamente. Con la misma capacidad de autocrítica que ha demostrado en estos cuatro años de presidencia, e idéntico gatillo fácil para disparar despidos, Donald Trump, ha decidido despedir con efecto inmediato a Chris Krebs, director de la Agencia de Ciberseguridad del Departamento de Seguridad, después de que este no secundara las afirmaciones infundadas de fraude electoral durante las recientes elecciones presidenciales. Es decir, Estados Unidos, el gran referente democrático internacional tiene que haber sido víctima, sí o sí, de un fraude electoral similar al de países de dudosa trayectoria democrática, porque así lo dictamina el todavía presidente del país. Y el que tenga algo que alegar, ya sabe dónde tiene la puerta.

"Las recientes declaraciones de Chris Krebs sobre la seguridad de las elecciones de 2020 fueron muy inexactas, ya que hubo fraude e irregularidades masivas, incluyendo los votos de personas que habían muerto", ha escrito Trump en su cuenta de Twitter.

"Por lo tanto, con efecto inmediato, Chris Krebs ha sido despedido como director de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad", ha anunciado.

Horas antes de su despido, Krebs utilizó también Twitter para descartar estas teorías sobre un supuesto fraude ya que dichas "afirmaciones no cuentan con fundamento o son técnicamente incoherentes".

Poco después de conocer su cese, escribió en la misma red social, "honrado de servir. Lo hicimos bien. Defiende hoy, asegura el futuro".

Trump se ha mostrado, como viene siendo habitual, muy activo en sus redes sociales y en esta ocasión ha vuelto a utilizar su cuenta de Twitter para insistir en la supuesta trama que se habría orquestado en su contra para evitar su estancia cuatro años más en la Casa Blanca.

Y ha justificado el despedido de Krebs alegando que sus afirmaciones descartando estas irregularidades no concuerdan con los otros hechos que se produjeron durante la jornada electoral del 3 de noviembre, como los vigilantes electorales expulsados de los lugares de votación, "fallos" en las máquinas de votación que "cambiaron" los votos a su favor para entregárselos Biden, "votos a destiempo y mucho más".

"Lo único seguro de nuestras elecciones de 2020 es que fueron prácticamente impenetrables para las potencias extranjeras. En eso, la Administración Trump tiene un gran crédito. Desafortunadamente, los Demócratas de la Izquierda Radical, Dominion y otros, ¡tuvieron quizás más éxito!", ha rematado.

Como viene siendo habitual en las últimas semanas, la última ristra de mensajes de Trump han sido señalados por la red social Twitter con una advertencia de que dichas afirmaciones sobre un supuesto fraude electoral son "controvertidas".

Una purga post electoral en toda regla

Krebs es el último funcionario de la Administración Trump en ser cesado inmediatamente después de las elecciones. La semana pasada, el todavía presidente de Estados Unidos utilizó también Twitter para despedir al secretario de Defensa Mark Esper, cuyo cese trajo consigo varias dimisiones presentadas por altos funcionarios del Pentágono.

Algunos medios estadounidenses, citando a funcionarios de la propia Administración Trump, han avanzado que tras la destitución de Esper, el presidente de Estados Unidos habría puesto el punto de mira en los máximos responsables del FBI y de la CIA, Christopher Wray y Gina Haspel, respectivamente.

Esta lista de despidos de personal especializado en unas materias tan delicadas como son la defensa y seguridad, y su consecuente recambio por personas que más allá de su conocimiento técnico destacan por su afinidad con las teorías del presidente, resultan preocupantes en unos momentos especialmente delicados en los que los ciberataques a instalaciones esenciales, como hospitales, se han disparado. Por otra parte, tampoco ayudan a reducir la existente fractura social que en los últimos años se ha producido en Estados Unidos entre los defensores de Trump y sus detractores, sino que más bien sirven para seguir alimentando las teorías conspirativas que circulan entre la opinión pública.