Consejos de psicólogos para soportar mejor la cuarentena

Estos son los beneficios para la salud de los aplausos en los balcones

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Los balcones son ya una cita obligada a las ocho de la tarde. Llevamos casi una semana de confinamiento por el coronavirus, y nos vemos obligados a hacer frente a una situación desconocida hasta ahora, es lógico que se produzcan síntomas de ansiedad y alteraciones en los ciudadanos. Los psicólogos subrayan el cúmulo de emociones que se cruzan en nuestra mente y que generan comportamientos que sólo se explican dentro de ese “encierro” al que estamos sometidos.

Por ejemplo, la psicóloga Pilar Conde, de Clínicas Origen, ha resaltado, en declaraciones a Europa Press,  que las actividades que están realizando muchos españoles en los balcones con aplausos a sanitarios o canciones podrían “disminuir la ansiedad que supone esta situación y aumentar la empatía”.

“Estos pequeños grandes gestos – explica Pilar Conde – son muy importantes para mantener alejada la ansiedad que produce el confinamiento, para subir la moral de la población, así como para fomentar la solidaridad y la empatía en estos duros momentos”. Cada día, a las 20:00 horas, los aplausos desde los balcones ayudan a compartir la lucha contra el coronavirus y sirven para incrementar la motivación de la comunidad en la que estamos viviendo.

Conde resalta también que el ocio es un antidepresivo natural, lo que contribuye a la estabilidad emocional. Además, indica que refuerza la pertenencia de grupo, generando empatía y responsabilidad. “Nos permite comprobar que no estamos solos, que otras personas también necesitan contacto. Nos convierte en necesarios para el otro. Ocupa nuestro tiempo y si lo integramos en nuestras rutinas nos ayuda a afrontar el confinamiento de manera más saludable”, añade.

La experta recuerda, por otra parte, que estos contactos en mitad del aislamiento social contribuirán a evitar la desconfianza y el rechazo hacia el otro. “Hay que protegerse, es cierto, de quienes hayan podido estado expuestos, pero siempre desde la empatía. Solo es necesario seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias”, concluye.

En opinión de los psicólogos, las fases que atraviesa una persona en cuarentena no son lineales. Se pueden solapar unas con otras e incluso experimentarlas todas ellas el mismo día. Enfado, rabia, sorpresa, negación, aceptación son algunas de ellas. Los especialistas consultados coinciden en la necesidad de reconocer y expresar libremente esas emociones. Una cuarentena, como la que estamos viviendo, es muy parecida, psicológicamente, a un secuestro. Las personas afrontan en esta situación traumática momentos emocionales complicados y experiencias extrañas. En definitiva, situaciones no vividas antes por la mayoría de la población en países occidentales.

“Tras el periodo de shock inicial, en el que todos hemos pensado que ojalá fuera un mal sueño, la realidad es que la forma de vivir esta situación también depende mucho de las características de personalidad previas. Hay personas con tendencia paranoide que piensan que esto es algo orquestado, con tendencia a la hipocondría, que sienten que padecen síntomas y se observan a sí mismos con una tendencia más o menos pesimistas o quienes hacen uso del humor y la creatividad ante las adversidades”, explicaba recientemente la psicóloga Raquel Huéscar en la Cadena Ser.

La psicóloga Raquel Huéscar dejaba a los oyentes una serie de consejos para hacer más llevadero este inesperado confinamiento.

¿Cómo sobrevivir a la cuarentena?

 –  Lamentarse no es de gran ayuda. “La tolerancia a la frustración de esta sociedad es limitada y a veces nos quejamos por tener que estar encerrados en casa, pero no estamos viendo que esta es la realidad de muchas personas en otras partes del mundo, o que somos unos afortunados al tener todas las comodidades”, afirma.

– La importancia de las rutinas. “No nos cansamos de decirlo. Cuando estás en tu vida habitual gusta salir de ella; pero en estas condiciones establecer rutinas flexibles ayuda a sentirnos seguros”, recomienda.

– Conocer nuestro punto débil y cuidarnos. “Todos sabemos o deberíamos saber cuál es nuestro punto débil. Si eres de los que entras en pánico con cuestiones de salud, limita las informaciones a las que te expones; si eres de los que tiende a ponerse triste, intenta llamar a tu entorno, usar el humor, distraerte… Es decir, en estos días mediante el ensayo error, vamos a ir adaptando las recomendaciones generales a nuestras circunstancias”.

– No descuidar la alimentación y el descanso. “Sin dormir de forma continuada no se puede estar bien, así de simple. Si puedes añadir algo de ejercicio mejor que mejor. El ejercicio segrega de forma natural sustancias naturales que generan placer y bienestar”, asegura la psicóloga.

– Retos positivos. “En estos días me leo un libro seguro, ordeno la cocina o ayudo a mi hijo con la lectura. De esta saldremos, y con algo más de lo que partimos. Conversar, pensar con calma, mirarnos, sentirnos… Muchas veces de todo aquello de lo que intentamos huir en nuestra vida rápida y poco consciente”, invita.

– Mantén el contacto social. Huéscar recomienda un contacto fluido con tu familia cercana y con los amigos lejanos. Siempre respetando los tiempos y sin estar disponible totalmente, pero poner palabras a lo que se siente ayuda.

– Si tienes hijos mantén la calma. “No sé si te has fijado que cuando un avión se mueve mucho lo que verdaderamente asusta es sentir que la azafata está nerviosa. Los niños nos miran a nosotros y cómo lo estamos llevando, somos su figura de seguridad”, avisa.

Raquel Huéscar también analizaba en la cadena SER, el fenómeno de los aplausos en los balcones, desde el punto de vista psicológico. “Gestos como el aplauso diario – decía – resultan muy emotivos, nos unen, hacen comunidad y nos constituyen como comunidad resiliente. La cuestión es que como sociedad tenemos que valorar no sólo el trabajo de los sanitarios, sino de tantas personas que día a día siguen trabajando, exponiendo su salud, para que los demás podamos seguir adelante. Desde personal de aviación, limpiadores, personal de reparto, supermercado, administrativos en diferentes sectores… Y un sinfín de profesiones que necesitan también el reconocimiento social a su labor. Creo que sentirlo les reconfortaría”.

Respecto a la gestión de la cuarentena con niños, la psicóloga escolar Blanca Batllori explicaba que lo mejor es “marcarles un tiempo de trabajo” y poner límites a las interrupciones, sobre todo si alguno de los padres está en casa teletrabajando y tiene a la vez que estar pendiente de ellos.

Para los pequeños a partir de los dos años se pueden programar tareas como pintar, recortar, distraerse con juegos… Actividades que en el colegio pueden durar entre 10 y 15 minutos, por lo que hay que programar otras opciones. Para los niños de Educación Primaria y Secundaria, además de distraerse, también tienen que aprovechar para realizar tareas educativas en casa y en muchos casos se puede utilizar el campus online.

“Los colegios se están movilizando para evitar que se pierda el ritmo del curso”, señala Blanca Batllori, profesora del Grado en Psicología de la Universidad Internacional de Cataluña. Los más mayores, añade, también deben colaborar con las tareas domésticas y “evitar sofá, cama, televisión, móvil y tabletas”, subraya.

Consejos y recomendaciones del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid recomienda, en primer lugar, mantener los horarios y hábitos familiares habituales, evitando que esta situación altere el orden, estructura y seguridad que dan las rutinas.

Promover tiempo para el juego libre, deporte, movimiento corporal, incluso dejar tiempo para el aburrimiento.

Procurar un hábito de horarios, tareas y responsabilidad en base a su edad, dedicando un tiempo diario a la lectura, tareas o estimulación intelectual.

Diferenciar entre los horarios y rutinas de un día entre semana de los del fin de semana.

Buscar la mejor forma de conciliar la vida laboral y familiar organizando los horarios con el otro progenitor, familiares, u otros apoyos, si los hubiera.

Aprovechar esta situación para pasar más tiempo de disfrute y ocio en familia, algo tan necesario y escaso habitualmente.