No se merecen esta cruel despedida

El emotivo vídeo que pide que no se deje morir a los mayores por el coronavirus

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España es un país con una altísima sociabilidad y un concepto del apego muy diferente al del resto de los países de Europa. Uno de los secretos de las bajas tasas de mortalidad en Alemania, aparte de la eficiencia de Ángela Merkel, una mujer formada en el ámbito de la ciencia, es que no se contabiliza a los muertos mayores que han fallecido como consecuencia del coronavirus.

Y allí los abuelos no cuidan de los nietos, ni reciben tantas visitas como en nuestro país. En Bélgica van más allá. De hecho, a partir de determinadas edades, desde el inicio de la pandemia, si están en residencias o sufren otras enfermedades, se deja morir a los ancianos y se les suministra solo cuidados paliativos, es decir, sedación.

En España, pese a las necesidades del triaje impuesto por la escasez de medios (selección de pacientes en función de sus posibilidades de sobrevivir), aún vemos a personas de 98 años despidiéndose bastón en mano de las enfermeras y médicos que les cuidan. Cada imagen da esperanza para todos los que tenemos familiares mayores a los que queremos. Personas que podrían formar parte de este emotivo vídeo que circula por las redes y que se está haciendo viral: un grito para no dejar atrás a toda una generación, como denunciaba el director general de Asociación de Servicios para la Dependencia, Jesús Cubero.

Porque las ganas de vivir no se pierden, como en la bellísima canción de Roxana que acompaña a estas imágenes. Todas las vidas merecen la pena: no hemos de olvidar que muchos jubilados han dejado sus casas para volver a ponerse las batas de médico y colocarse en la primera línea de fuego, para remplazar a los más jóvenes que están cayendo contagiados por el coronavirus.

Nuestros ancianos y mayores son fuertes, resistentes, algunos de ellos superaron la guerra y la posguerra en situaciones muy duras. Tienen una de las esperanzas de vida más altas del mundo, y apenas han hecho uso en muchas ocasiones, hasta edades muy avanzadas, de los beneficios de la Seguridad Social. No podemos dejarlos atrás.