Ahorro de 500.000 euros anuales en la Fundación Jiménez Díaz

Las UCRI, alternativa para incrementar la calidad de la asistencia sanitaria

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UCRI respiradores

Son consideradas “el balón de oxígeno”- tanto en sentido figurado como literal – de las Unidades de Cuidados Intensivos UCI. En las UCRI, Unidades de Cuidados Respiratorios Intermedios, se monitoriza y da asistencia a pacientes con insuficiencia respiratoria aguda, que requieren ventilación no invasiva y/u oxigenoterapia como parte de su tratamiento.

Sorprende que “un 40% de los ingresados en UCI no precisen intubación”, tal y como explica la neumóloga Sarah Heili, miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y una de las firmantes de un estudio sobre el tema realizado por esta institución. “Si bien es cierto, que durante la pandemia de Covid-19, este argumento y porcentaje no puede considerarse puesto que la realidad es muy diferente” aclara la experta.

Aun así, las UCRI están suponiendo una alternativa clave para complementar las necesidades de las Unidades de Cuidados Intensivos durante esta crisis sanitaria. Como ejemplo, la reciente publicación del balance de la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios, creada específicamente por el tema del coronavirus en el Hospital de Getafe.

Con 47 camas y durante siete semanas se ha dado asistencia a más de 200 enfermos; dependiente del Servicio de Neumología, y que con un enfoque multidisciplinar (Medicina Interna, Medicina Intensiva y Urgencias) ha prestado soporte respiratorio mediante ventilación no invasiva (VNI) a aquellos pacientes que, de otro modo, hubieran precisado ser atendidos en UCI. 

Se trata, tal como explica Heili, “de un entorno seguro para los pacientes que requieren estos cuidados, ya que tienen una menor mortalidad que otras unidades similares”

El estudio de SEPAR, publicado en su revista científica “Archivos de Bronconeumonología”, pormenoriza los ahorros de costes que supone este recurso hospitalario. En concreto, tomando como referencia el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (HUFJD) de Madrid, y en concreto, las cifras de su actividad a lo largo de 2016. La conclusión, que subraya la neumóloga, es contundente: “la UCRI evitó un gasto medio de unos 500.000 euros al centro ese año”.

Sin embargo, parece que la evolución de la neumología y de la medicina intensiva ha transcurrido por caminos paralelos que raramente han llegado a cruzarse, “algo chocante, cuando los cuidados respiratorios intermedios requieren menos personal sanitario -puesto que no es necesaria presencia médica las 24h- y de recursos asistenciales y por tanto, revierten en un ahorro también de recursos en las UCI, que de esta forma podrían quedar reservadas para quien realmente precise su atención”, añade.

El estudio insiste en la sobreutilización o inadecuada utilización que hay de los recursos disponibles en estas para poder realizar funciones como las de monitorizar o tratar pacientes con insuficiencia respiratoria crónica agudizada en los que no está indicada la VMI. Además, cuando estos pacientes precisan VMI, hasta un 60% del tiempo de ventilación se emplea en su retirada.

Otros informes estudios también has incidido, igualmente, en que el traslado de los pacientes desde la UCI a la UCRI o el ingreso directo en estas unidades de enfermos con una baja probabilidad de que necesiten una atención intensiva puede ser un modo efectivo de reducir costes y mejorar la utilización de las UCI generales.

“Los facultativos y personal de enfermería de este centro han demostrado que sí se puede con esta pandemia”

Se ha demostrado que el 40% de los pacientes de las UCI médicas y el 30% de las UCI quirúrgicas se ingresan con el sólo objetivo de realizar una monitorización continuada durante las 24 h del día y no para efectuar actuaciones terapéuticas específicas. En este sentido, las UCRI también favorecen su eficiencia, consiguiendo que dispongan así de más camas libres que pueden emplearse de forma más apropiada.

Como añadido, destacan la privacidad que suponen para el paciente, un mayor bienestar en relación con la menor utilización de equipamiento, una menor distorsión medioambiental (ruidos y luces) y un horario de visitas más flexible para los familiares. Todo ello convierte a la UCRI sea un lugar más idóneo para la atención de este tipo de pacientes, lo que puede contribuir a su mejoría y a facilitar el alta hospitalaria, sobre todo en los pacientes que luego tienen que continuar con un soporte ventilatorio en el domicilio.

“Las UCRI son estructuras con una relación coste-efectividad muy favorable”, indica la doctora Sarah.

En el caso del HUFJD “gracias a una excelente gestión nuestra unidad creció de 8 a 26, muy Rápidamente, adaptándose en tiempo real a los distintos escenarios durante esta crisis del Covid-19. Ha sido muy gratificante plasmar la elasticidad y capacidad de transformación del centro, que es un referente histórico en la formación en cuidados semicríticos.

Facultativos y personal de enfermería han demostrado que sí se puede con esta pandemia. De no haber existido en el hospital esta estructura, la presión asistencial de estas últimas semanas se hubiera desviado a la UCI. No potenciar las UCRI en una crisis en que la afección principal es respiratoria, es muy poco operativo” concluye.