España se prepara para los riesgos derivados de las altas temperaturas

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España se prepara para afrontar la bajada de temperaturas con un plan sobre el cambio climático
Sequía extrema en los pantanos de Entrepeñas y Buendía, cuyas orillas eran en los setenta un vergel

Ya se ha abierto a la información del público el borrador del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en el periodo comprendido entre el año 2021-2030. En un momento tan delicado como el que vivimos es importante preservar la ecología y preocuparnos por una economía sostenible que no dañe al medio ambiente.

La estrategia plantea distintas líneas de acción. En materia de salud, por ejemplo, se fomentarán actuaciones de prevención ante los riesgos derivados del exceso de temperaturas sobre nuestro organismo, así como derivados de enfermedades vectoriales favorecidas por el cambio del clima. Es importante identificar la incidencia del cambio climático en la calidad del aire en un país como España, situado al sur de Europa.

En el ámbito de la biodiversidad, plantea medidas para reducir el estrés sobre especies y ecosistemas para facilitar su adaptación y reforzar los corredores ecológicos y favorecer las respuestas de adaptación de las especies, así como las actuaciones para prevenir los riesgos de especies invasoras. También, se promoverá la adaptación de la agricultura y la ganadería, que se adaptará para ajustar los recursos hídricos disponibles y se tratarán de mitigar los riesgos para la seguridad alimentaria.

Medidas para proteger las costas

Torre de Hercules, frente a la costa de La Coruña (Galicia)

En las costas, el Plan incluye medidas para estabilizar y proteger la línea de costa y se fomentará la toma en consideración de los riegos asociados al clima en la planificación territorial, de infraestructuras urbanísticas en zonas de costa y se incorporarán los criterios de adaptación a la planificación de las áreas marinas protegidas.

Igualmente, las ciudades y la edificación incorporarán criterios de adaptación y se identificarán los elementos del patrimonio cultural español más vulnerable al cambio climático para definir posibles estrategias de conservación de este patrimonio. Del mismo modo, se fomentará el turismo cultural adaptado al cambio climático y bajo en carbono.

En cuanto a las infraestructuras, el borrador plantea revisar los protocolos de prevención, mantenimiento y vigilancia de las infraestructuras de transporte considerando los riesgos del cambio climático.

Turismo sostenible con baja huella de carbono

El turismo también será susceptible de incorporar los criterios de adaptación, que se incluirá en la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030 y se buscará proteger los destinos y los recursos turísticos para fomentar la resiliencia de infraestructuras y equipamientos de uso turístico. En esa línea, se definirán modelos de turismo sostenibles al tiempo que se propone estimular la oferta y la demanda para crear una oferta turística con baja huella de carbono.

Todo ello se acometerá no solo con financiación pública, sino con inversión privada. Para ello, se rediseñará el marco fiscal porque el Gobierno ve que el sector privado cuenta con un gran potencial para contribuir a este objetivo, tanto en sus propias empresas, como por la aportación de recursos a terceras partes. De ese modo, se promoverán incentivos para movilizar los flujos de financiación privada.

Teresa Ribera, vicepresidenta y responsable de medio ambiente, pretende recoger todas las opiniones

El Plan Nacional de Adaptación al cambio climático incluye 81 líneas de acción en 18 ámbitos de trabajo, con 27 indicadores de cumplimiento para acometer una estrategia que obligará a modificar la legislación española en distintos ámbitos.

El objetivo, según la Vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, es recoger todos los comentarios, de quienes estén interesados en la “trascendencia que tiene construir un país, una economía y una sociedad resilientes a los efectos del cambio climático”, porque clima, naturaleza y biodiversidad, están “estrechamente conectadas“. Recientemente, compareció junto a Salvador Illa para explicar otro plan, el de Desescalada aprobado por el Consejo de Ministros.

El plan, con un marco temporal 2021-2030, aspira a estar aprobado a final de este año y forma parte del marco estratégico de energía y clima, un conjunto de instrumentos, entre los que destacan el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia a largo plazo para una economía moderna, competitiva y climáticamente neutra en 2050, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y la Estrategia de Transición Justa.

Según el borrador, se definen 38 recomendaciones en 18 ámbitos de actuación, como salud, agua, turismo, costas, ciudades y urbanismo, biodiversidad y el ámbito forestal, así como agricultura o la pesca, movilidad, el turismo, las aseguradoras, la industria, la educación o la paz y la seguridad.

Las actuaciones buscan minimizar los efectos del cambio climático por ejemplo a la economía, a los servicios ecosistémicos o su impacto en las desigualdades sociales.

El PNACC 2021-2030 estará coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), aunque se establecerán varios foros específicos de carácter estable, como el Grupo de Trabajo de Impactos y Adaptación (GTIA), un foro de intercambio técnico que reúne departamentos de la Administración General del Estado y las comunidades autónomas para coordinar e integrar las diferentes estrategias y planes de adaptación al cambio climático que a nivel nacional y autonómico se desarrollen en España.

Se creará el Grupo Asesor de Iniciativas de adaptación (GAIA) que tratará de facilitar asesoramiento y en el que participarán personas del sector académico, ONG, sector público y empresas que harán recomendaciones para el avance del PNACC.

Una vez aprobado, las acciones se concretarán con políticas sectoriales y se integrarán en la normativa que regula cada actividad. De este modo, el PNACC afectará a normativas como el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, la Estrategia Forestal Española; la Estrategia para la Protección de la Costa Española; la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030.

El Plan afectará a otras áreas, como la Estrategia frente al Reto Demográfico o el Plan Nacional de Regadíos

Además, también afectará a la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027; la Estrategia frente al Reto Demográfico; la Estrategia Española de Economía Circular; el Plan Estratégico de España para la Política Agraria Común 2021-2027; el Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente; el Plan Nacional de Acción de Finanzas Sostenibles; el Plan de Acción de Educación Ambiental para la Sostenibilidad 2021-2025; el Plan Estratégico de Educación y Estilos de Vida Saludables 2021-2025.

Asimismo, deberán incorporar, mantener o reforzar el componente adaptativo en futuras actualizaciones del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad y de las Estrategias Marinas, del Plan Forestal Español o del Plan Nacional de Regadíos.

En la misma línea, también plantea incorporar algunas normas con rango de Ley que se están preparando en la actualidad, como la Ley de Residuos, la Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte Público o la Ley de Industria y Estrategia Industrial y, por ende, algunas otras normas existentes podrían requerir modificaciones para reforzar la adaptación. Ese es el caso de la Ley de Aguas o la Ley de Evaluación Ambiental.