Pérdidas de más 440 millones en el sector

El coronavirus tritura la producción de flor cortada y digitaliza sus ventas

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Adiós a mayo, el mes de las flores. Este año, marchitas. Mejor dicho, machacaditas, de tanto tractor que les ha pasado por encima para destruir toda la mercancía que no ha encontrado salida. Ni siquiera las llamadas de socorro que hicieron para el Día de la Madre han servido para reflotar algo al sector de productores, viveristas y centros de jardinería.

“Fue ridículo lo que se vendió, una raya en el agua. Ninguna de las campañas se ha salvado lo más mínimo. Esta pesadilla del virus llegó para nosotros en el peor momento. En marzo ya está sembrado lo del Día de San José, Semana Santa, fiesta del primer domingo de mayo y lo de la Cruz. Todo nuestro negocio se concentra en estos meses y lo único que hemos estado haciendo es cortar flores y plantas para tirarlas a la basura o enterrar. Queda la festividad de Los Santos y ¡veremos!”, cuenta con pesar Juan Daniel Marichal, presidente del Comité de Flor y Planta de Fepex (Federación Española de Productores Exportadores).

Pero no todo se ha echado a perder, pues como se ha visto, en pleno desastre fueron capaces de sobreponerse y hacer llegar buena parte de su producto a hospitales durante esta pandemia. Eso sí, regalado. Lo que no arregla “este absoluto descalabro, ya no solo económico, sino también mental y de ánimo. Es que no hay otro sector agrícola que haya vivido esto. Se cerraron todos nuestros canales de venta, ni comercio, ni turismo, ni bodas, ni comuniones. Nada, no ha habido escapatoria”, confiesa Marichal.

Reclaman ayudas urgentes porque ya deberían empezar a planificar la siguiente campaña

Y miran hacia delante con escepticismo. Sin tener siquiera margen, porque ya a finales de junio deberían empezar con la siembra para el día de Todos los Santos, la única campaña anual que les queda. ¿Y si hay rebrote como dicen? No saben a qué jugársela. Dudan, mientras reservan algo de esperanza a las conversaciones que actualmente mantienen con los gobiernos, central y autonómicos. Reclaman compensaciones por unas pérdidas cuantificadas en más de 440 millones de euros y también están muy expectantes por el tema de los ERTE, de cuya ampliación (o no) considera que depende su futuro.

Floristería. Foto: Luisa Ansola.
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Queremos ayudas como tienen en otros países, Alemania, Holanda, para poder planificar ya mismo si debemos seguir invirtiendo. La presión que también trasladamos a la Comisión Europea, pues hemos quedado supeditados a Bruselas,no se concreta en nada, lo dejan en manos de la decisión individual de cada productor. Y esto es urgente”, explica Carlos Rodríguez, secretario de Asociaflor, la asociación andaluza. Para él “no ha podido haber peor trato. A ningún otro producto perecedero se le ha prohibido la comercialización a lo largo de todas estas semanas. Entonces, ¿por qué a la flor cortada y a la planta ornamental?”, se pregunta indignado.

Según los cálculos, la crisis del Covid-19 está llevando a la quiebra a la mayoría de los viveros y centros de jardinería y pone en peligro unos 40.000 empleos. Además, estiman que, de no tomarse medidas, se puede perder el 75% de la producción en 2021. En España, la cultura de la flor y la planta va muy ligada a las tradiciones, pero no hay costumbre de introducirla en los hábitos rutinarios, como quien va a comprar el pan.

Ni siquiera si te las llevan a casa, aunque la cosa se va animando año a año, tal y como reflejan las cifras de venta online y en concreto, de Floresfrescas.com, que en 2004 surgió como propuesta innovadora “para que este producto se entendiera como un must que debe tener cada casa” siempre, explica Díez-Hochleitner su consejero delegado.

En otros países el sector se ha considerado actividad esencial por tratarse de un producto perecedero

Muchos mayoristas y minoristas ven en la atención telefónica y online cierta liberación. Parece que, como en tantos ámbitos económicos, lo digital podría darles alas, aunque en las más de 5.000 floristerías de España “el impacto de la pandemia ha sido tan brutal, y tan enorme la pérdida de mercancía, que es complicado remontar”, comentan desde la Asociación Española de Floristas, AEFI.

Foto: Luisa Ansola.

Sin embargo, estos progresos paulatinos no llegan a acelerar ritmos. De ahí que este sector no fuera declarado actividad esencial, como sí ha ocurrido en otros países europeos, en los que poner una flor en su día a día es tan importante como el comer. Aun así, “dentro de este desastre estamos viendo un poquito de luz, gracias a cierta demanda extranjera que está tirando de nosotros, sobre todo de Europa, especialmente, en lo que respecta a la planta ornamental que tiene mucha más salida. Algo es algo”, comenta el Marichal.

La caída del consumo nacional la consideran “tan dramática” que ya solo pueden ir a mejor. “Estamos muy, muy tocados, pero no hundidos; recuerda que somos agricultores y eso no nos lo podemos permitir”, remata. Puesto que este año tienen difícil salvarse, toca poner la vista en el siguiente. También tendrá primavera, y sus negocios, esperan y merecen volver a estar en flor, como los campos.