E-Health, wearables y telemedicina, a debate

¿Puedo medicarme a partir de los datos que me da mi pulsera inteligente?

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Con esta pandemia estamos viendo otra manera de hacer medicina. No es que sea la más adecuada, pero no puede ser de otra manera en el escenario de locura en el que estamos, una situación límite. muchas cosas que han llegado han venido para quedarse”, afirma el doctor fernández-pro ledesma

El Doctor Antonio Fernández-Pro Ledesma considera que debemos diferenciar. No es lo mismo “que alguien utilice los glucómetros de tira seca, o algún tipo de artilugio o aplicación de salud, y otra cosa muy diferente es que esto tuviera unos criterios de diagnóstico y tratamiento que evidentemente tienen que estar en manos de un personal cualificado o de un médico”.

Considera Fernandez-Pro que “todo ha evolucionado a una velocidad absolutamente vertiginosa. Yo creo que la salud en sí misma se ha convertido en un bien de consumo y han surgido cantidad de aplicaciones y artilugios que, unos, evidentemente, tienen criterios y otros no. El electrocardiograma que hace el Apple Watch es objeto de muchísimos estudios científicos; aparatos como ese funcionan pero no para los diagnósticos. Puede evidenciar un ritmo inusual cardiaco, y es una buena información para el usuario, pero no para el diagnóstico”.

El Presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) trabaja en Castilla-La Mancha, donde,”estamos utilizando una electrocardiografía digital con criterios y parámetros mucho más sofisticados de registro de transmisión al centro de datos, interpretación de los datos y envío de esos datos al médico, que está atendiendo el paciente prácticamente a tiempo real. Yo creo que por ahí van un poquito las cosas y esos datos están absolutamente protegidos, al igual que la radiografía digital. Seguimos al pie de la letra la ley de protección de datos”.

Y añade que eso es independiente de que el Apple Watch, con una sola derivación pueda funcionar bien, pero un electrocardiograma tiene entre 8 y 10 derivaciones. Se puede utilizar a tipo informativo, pero no de diagnóstico. El tema varía en dermatología, donde con una sola foto que te mande el paciente puedes hacer un diagnóstico.

Afirma el doctor que “se está jugando en dos ámbitos. Por un lado cada vez más nos ofrecen más información las aplicaciones de los teléfonos inteligentes, y cada vez se habla más en la red de temas de salud, pero otra cosa es quien valida esos temas. Yo creo que la diferencia fundamental de la importancia de los wearables es si se utilizan para diagnosticar o tratar o si se usan simplemente a título informativo”.

No duda de “que hay intereses por parte de la industria para instalar la telemedicina como un bien de consumo y, de hecho, hay aplicaciones de nutrición que están al límite de lo admisible. Lo coherente es el apoyo de la tecnología y la orientación a corto o medio plazo. No me cabe ninguna duda de que vamos hacia la digitalización de la medicina, pero se tiene que pasar por un control riguroso. Es beneficioso para la industria y puede serlo también para el sistema de salud. Con esta pandemia estamos viendo otra manera de hacer medicina. No es que sea la más adecuada, pero no puede ser de otra manera en el escenario de locura en el que estamos, una situación límite. Muchas cosas que han llegado han venido para quedarse”.

Añade que “lo que es una locura es diagnosticar por vía de teléfono, que es diferente a que nos sigamos apoyando en las videoconferencias y en las llamadas telefónicas para ahorrar en temas burocráticos, pero la base de la medicina seguirá siendo la entrevista médico paciente, y en cuanto a los instrumentos tecnológicos no debemos usar ninguno que no sea fiable en cuanto a la seguridad de la confidencialidad de los pacientes y en lo que se refiere a la Ley de Protección de Datos”

Con respecto al desarrollo de wearables piensa que se busca “la calidad y la sofisticación, ir a más y la industria está haciendo una apuesta decidida por estos formatos y también estoy convencido de que vamos en esa dirección. La telemedicina se está imponiendo a la fuerza en el peor de los escenarios, y va a ser tremendamente útil para muchas cosas, aunque el contacto humano sigue siendo imprescindible. El fonendoscopio, ese instrumento tan sencillo y tan antiguo, sigue siendo neecesario para escuchjar unos estertores y tener una duda razonable sobre si el paciente tiene una dificultad respiratoria y hacerle una placa”.

Lo mismo ocurre con otros procesos como las tendosinovitis de Quervain, donde hay que tocar las manos del paciente, o con una pierna para saber si es una flebitis o un simple edema.

El reto al que ahora se enfrentan la medicina y la tecnología es encontrar ese equilibrio que les permita ser lo más precisos posible en el diagnóstico de pacientes, dejando al margen otros intereses.