Madrid celebra la fiesta de su patrón, San Isidro, confinado

El chotis, pero sin arrimarse

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San Isidro
San Isidro, recreación de la artista gráfica, Luisa Ansola.

Tanto para el toreo como para marcarse el baile más castizo, hay que arrimarse. Y ahora mismo, la distancia interpersonal recomendada es de dos metros, si queremos evitar el contagio del Covid-19. La fiesta madrileña de San Isidro Labrador, como tantas, peligraba desde hace tiempo, en cuanto se decretó el estado de alarma. Se sabía de sobra, pero la última esperanza no se ha perdido hasta esta misma semana, cuando se ha hecho oficial la lógica cancelación.

Luisa Ansola, sobre San Isidro

La temporada taurina ha quedado suspendida en la primera plaza del mundo, Las Ventas, de manera indefinida. También la celebración del patrón de Madrid, programada entre el 14 y el 17 de mayo. Las Vistillas no acogerán sus fiestas populares hasta, en principio, octubre. Adiós a las romerías, conciertos, verbenas y actividades familiares. Los festejos se reducirán a dos actos, y sin público, uno de ellos en el Palacio de Cibeles y otro en la Ermita del Santo.

En la Galería de Cristal del Ayuntamiento de la capital se entregarán las medallas de oro de la ciudad, una de ellas concedida al pueblo de Madrid por su responsabilidad y solidaridad en esta pandemia provocada por el coronavirus. Por su parte, el Arzobispado de la ciudad ha organizado para el día de San Isidro misas sin fieles en los templos, que se podrán seguir por Internet. Los devotos del patrón madrileño tampoco podrán acudir al manantial a recoger el agua de la fuente del Santo.

Medalla de Oro al pueblo de Madrid “por su responsabilidad y solidaridad en esta pandemia”

“San Isidro en tu casa” es el lema de la celebración virtual que ha organizado la junta municipal de Carabanchel, una emisión a través de Youtube desde las 10:00 horas, 15 de mayo, con espectáculos de clown, circo, música, zarzuela y chotis. “No hay celebración en la pradera, pero sí entretenimiento”, comentan.

Puesto a echar de menos, lo haremos incluso al mirar al cielo sin preocupación, dándonos igual la previsión meteorológica y si la lluvia – todos los años amenazante por estas fechas – va a dar tregua o no. Pero, de los clásicos, sí podemos salvar uno: entregarnos a las rosquillas (las tontas, más sencillas; las listas, bañadas con azúcar, limón o huevo batido; y las de Santa Clara, recubiertas de merengue). Qué por comer no quede, que ya estamos bien entrenados – y entregados – en todas estas semanas de encierro. Así que es muy probable que el ambiente se traslade a las pastelerías y toque hacer cola; ya se sabe, con la distancia reglamentaria.

Mientras tanto, mantones, parpusas, pañuelos y claveles se quedan en los armarios. O no… Chulapas y chulapos también pueden lucirse en los balcones y en los paseos (siempre respetando horarios y normas sanitarias). Los bocadillos de entresijos y gallinejas tendrán que esperar un poquito más, cuando Madrid llegue a la Fase 1 y vuelvan las terrazas, aunque al 50%. 

En cualquier caso, ¡al rico barquillo! (confinado).

Y al organillo: ‘Madriz, Madriz, Madriz’.