Mientras tanto, una petición de Change. Org pide que no se le deje volver del espacio y lo comparan con Lex Luthor

Jeff Bezos usa la IA para controlar y despedir empleados porque cree que son vagos por naturaleza

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Jeff Bezos considera que los empleados son vagos por naturaleza

Amazon, propiedad de Jeff Bezos, siempre ha recurrido a la IA al límite para el control del trabajo. Recientemente se publicó que Amazon estaba modificando una métrica clave para su productividad denominada ‘tiempo libre de tareas’, que para los trabajadores es la causa de su cultura de vigilancia despiadada.

No es la única empresa que utiliza DPAs para controlar lo que hacen al segundo los empleados, hasta el punto de que para ahorrar tiempo, en el Reino Unido, algunos y algunas trabajadoras de Amazon hacían “pipí” en una botella. “Esto no ha ocurrido nunca en España, y no porque tengamos la vejiga más resistente, sino porque los españoles estamos más concienciados de nuestros derechos a nivel sindical, y tampoco se le pasaría nunca por la cabeza a los gestores poner en situación a los trabajadores de que se hagan sus necesidades encima. Control excesivo hay, por supuesto, pero se ejerce de una forma mucho más sibilina”, nos cuentan fuentes sindicales de CCOO, quienes añaden que hay algo “perverso en el uso de la DPA, que no se utiliza solo en Amazon, sino también en otras muchas empresas, aunque ellos fueron los pioneros. Una máquina no puede controlar ni medir si estás hablando para ayudar a un compañero, ni tampoco que unos días te levantas con más fuerza que otros, y eso sin contar con que hay personas que, por su trabajo, se la tienen que llevar a sus hogares, lo que ya es el colmo. La IA no puede acabar con el derecho a la desconexión, que no está bien legislado en este país”.

La eficiencia de Amazon en la entrega de paquetes no es proporcional al cuidado de los empleados

Un reportaje de Business Insider afirma que Amazon controla todos y cada uno de los movimientos de sus trabajadores y el lugar donde están en cada momento porque Jeff Bezos está firmemente convencido de que el ser humano es vago por naturaleza.

El New York Times esta semana ha puesto de relieve la agonía sufrida por personas gravemente enfermas tras contraer COVID. A pesar de habérseles dicho que se quedaran en su casa el tiempo que necesitaran hasta reponerse y asegurarles que se les pagarían sus sueldos, fueron requeridas para hacer horas nocturnas. ¿Falló la IA o se introdujo alguna variable para amedrentar a personas de las que un magnate despiadado sospechaba que estaban aquejados de “cuentitis”?

Según The New York Times, la eficiencia de Amazon en la entrega de paquetes no es proporcional al cuidado de los seres humanos que trabajan para la empresa, “depende en gran medida de métricas, aplicaciones y chatbots, y era desigual y tenso incluso antes de la llegada del coronavirus”.

El miedo a no moverse demasiado rápido existía, e incluso con personas debilitadas tras la pandemia. No había cambiado nada. Amazon continuó con su dispositivos rastreando cada minuto y cada paso de sus trabajadores de almacén, desde la velocidad a la que empaquetaban una mercancía a la cadencia de sus pasos, los minutos y segundos. No es de extrañar que en Alabama los trabajadores afroamericanos de un almacén intentaran sindicarse sin éxito. La operación se vio frustrada en parte por la situación que han vivido millones de personas en todo el mundo.

“Es muy importante que los gerentes de área comprendan que los asociados son más que simples números…Somos seres humanos. No somos herramientas que se utilizan para hacer sus objetivos y tasas diarias / semanales “, dejó escrito un repartidor en el tablón de anuncios del almacén del JFK en Nueva York

Una frase de “Las Uvas de la Ira“, la magnífica obra literaria de Steinbeck que narra las consecuencias de la depresión del 29 lo expone muy bien: “Suponte que tú ofreces un empleo y solo hay un tío que quiera trabajar. Tienes que pagarle lo que pida. Pero pon que haya cien hombres…Supón que haya cien hombres interesados en el empleo; que tengan hijos y estén hambrientos. Que por diez miserables centavos se pueda comprar una caja de gachas para los niños. Imagínate que con cinco centavos, al menos, se pueda comprar algo para los críos. Y tienes cien hombres. Ofréceles cinco centavos y se matarán unos a otros por el trabajo”.

Las condiciones de trabajo suelen empeorar en los momentos de crisis económica, pero es importante salvaguardar la dignidad. Según The New York Times, un repartidor se lo recordó así en al almacén JFK8 de Nueva York a la dirección de la empresa en el tablón de anuncios “Es muy importante que los gerentes de área comprendan que los asociados son más que simples números…Somos seres humanos. No somos herramientas que se utilizan para hacer sus objetivos y tasas diarias / semanales “. Los repartidores en Amazon no están en plantilla.

Jeff Bezos es visto como el hombre más rico del mundo, y también como una especie de faraón que en lugar de construir su tumba utiliza a sus empleados como en el antiguo Egipto para erigir una montaña de oro que llegue hasta el infinito.

En una entrevista concedida por David Niekerk, que fue una de las personas que diseñó el sistema de gestión de almacenes del gigante del comercio electrónico, este afirma que el sistema responde a los requerimientos de Jeff Bezos, quien cree que los trabajadores son inherentemente vagos.

Recientemente Inspección de Trabajo dio la razón a UGT de Vigo por graves irregularidades en empresas subcontratadas por Amazon

Una portavoz de CCOO con quien hemos hablado del sector al que pertenece Jeff Bezos se escandaliza cuando oye esta afirmación: “Yo le diría a este señor que no es lo mismo levantarse y que te caigan 1.200 millones de euros todas las mañanas a tener que estar al 150% por 950 euros 14 horas seguidas, como les ocurre a muchos trabajadores en muchas empresas”.

Pedro .J, una persona que trabaja como repartidor autónomo para Amazon, y con quien ha hablado Escudo Digital, nos cuenta que “a veces, en zonas restringidas donde no nos abren el portero automático por motivos de seguridad y no damos con el destinatario, dejamos los paquetes tirados debajo del buzón con el riesgo de que los roben o desaparezcan porque sencillamente no podemos esperar. El sistema no tiene en cuenta este tipo de contingencias”.

Un autónomo que trabaje para Amazon percibe 56 euros por un bloque de cuatro horas. La hora de reparto sale a 14 euros. Ha de tener coche, teléfono, pagar sus cuotas de autónomo, tener móvil propio y cumplir unos objetivos. Claro que luego están los subcontratados por medio de empresas intermedias como denunció el Confidencial Digital, percibían 739 euros al mes y horas extra pagadas a precio de hora normal. Recientemente Inspección de Trabajo dio la razón a UGT de Vigo por graves irregularidades en empresas subcontratadas por Amazon.

Como un virus, la filosofía del DPA se está extendiendo a las empresas y a los trabajadores autónomos que dependen de Jeff Bezos: rapidez y eficiencia por encima de todo. Si a ellos le añadimos que está convirtiéndose en un monopolio al que temen los fabricantes, está todo dicho. No debería sorprender que en Change.org hayan hecho una petición según publica El Comercio, para que “no regrese del espacio” tras su expedición como turista astronauta, y añadan que “es en realidad Lex Luthor, disfrazado como el supuesto propietario de una tienda”.

Empleados con fecha de caducidad

Bezos, al igual que un famosísimo cantante español con casa en Miami, considera que la eficiencia tiene fecha de caducidad. Mientras el famoso artista cifra en seis años la productividad máxima de un trabajador con un mismo empleador, Jeff Bezos pone acorta mucho más los límites. De ahí la enorme temporalidad de la empresa. Bezos considera que el deseo de hacer un buen trabajo de los empleados va disminuyendo a medida que pasa el tiempo y que una plantilla que permanece estable se sitúa “en el camino de la mediocridad”. Y es que, según su ex directivo, venimos por así decirlo, de fábrica, con un tara: “Nuestra naturaleza como humanos es gastar la menor energía posible para lo que queremos o necesitamos”, asegura David Niekerk.

Como una majadería absoluta han definido la frase fuentes sindicales: “Cada persona necesita unos tiempos, y los seres humanos no somos máquinas. No te levantas igual todos los días. Los tiempos varían en función de muchos factores. Hay algo perverso en el sistema de medición de trabajo que emplea… Ayudar en un momento a un compañero está penalizado”.

Jeff Bezos, el dueño de Amazon cree que el ser humano es vago por naturaleza

En CCOO no se muerden la lengua al hablar de la empresa, que, “paga según convenio, hay que reconocerlo”, pero tuvieron problemas el año pasado.

Comisiones Obreras emprendió acciones legales en noviembre de 2020 contra Amazon y la agencia de detectives Castor & Polux por el espionaje de los trabajadores en huelga de la planta que la multinacional tiene en El Prat de Llobregat (Barcelona). “Son prácticas propias de la primera mitad del siglo pasado que vulneran derechos fundamentales”, manifestaba entonces el secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO en Catalunya, Manolo Fages.

De la IA para controlar a la supuesta contratación de detectives

Tal y como desveló elDiario.es , la agencia de detectives Pinkerton, con la que trabaja Amazon a nivel mundial, subcontrató en Catalunya a la empresa Castor & Polux, propiedad de Julián Peribañez, exdetective de Método 3. En un documento interno de la firma, se nombraba al policía jubilado Antonio Giménez Raso, imputado en el caso Villarejo, como el “enlace policial” de la agencia de detectives barcelonesa con los Mossos d’Esquadra para comunicar “cualquier incidencia” durante la jornada de paro que llevaron a cabo los trabajadores. 

Según el ex directivo que fuera mano derecha de Bezos, Amazon utiliza un modelo cortoplacista con sus trabajadores para quitárselos de en medio antes de que dejen de ser productivos; pero al contrario que el cantante, no los recoloca en televisiones, ni les da indemnizaciones millonarias o agencias de representaciones artísticas. Procura que se vayan solitos, si es posible.

El truco, a nivel mundial, es aplicar un modelo de empleos con contratos cortos que no otorgan muchas oportunidades a los trabajadores para sentir que crecen dentro de la empresa. Si a ello unimos el control tecnológico de sus tiempos por una máquina y que la compañía no garantice aumentos de sueldos hasta que no se ha estado 36 meses en la empresa, los empleados acaban marchándose de motu propio, o al menos eso es lo que se pretendía. El problema es que cada vez es más difícil encontrar trabajo, y mucha culpa de ello la tiene el propio Bezos y el cambio de nuestras costumbres. “Existe un anuncio en internet en el que se puede ver a un hombre bailando de alegría en pijama porque no tiene que salir a comprar comida gracias a una app; eso nos lo dice todo”, nos dice Andrés García, sociólogo.

Centro logístico de Amazon
Centro logístico de Amazon en Alemania

Jeff Bezos reconoció en el 2019 que eran la única empresa del mundo en el que una máquina podía despedir a une persona por baja productividad, y la decisión la tomaba la propia computadora. Un solo día de descenso en los objetivos bastaba para ponerlo de patitas en la calle. Es lo que ocurrió en Baltimore en solo un año desde septiembre de 2017 a septiembre de 2018, 300 repartidores perdieron su trabajo. No es de extrañar que el repartidor deje los paquetes tirados en cualquier sitio. El algoritmo utilizado prima la velocidad y la cantidad de trabajo desarrollado sobre la calidad.

No es bueno para una empresa tener fama de negreros, ni tampoco que los paquetes se pierdan, por mucho que asuman el costo de volver a mandarlos. Ese fue el motivo para que la empresa de Bezos, consciente de su mala imagen, anunció que iba a modificar sus métricas de tiempo libres de tareas.

Hay que ser justos, al contrario que otras empresas donde las fábricas de tamaño descomunal impiden que los 15 minutos que corresponden al trabajador cuya jornada exceda de 6 horas puedan acceder a las máquinas del café, situadas en la puerta a propósito, en el caso de Amazon, disponen de media hora. “Y sus edificios están muy bien concebidos tanto en España como en todo el mundo”, añaden fuentes de CCOO. Aunque visto lo visto, y tras saber qué piensa el hombre más rico sobre el género humano sería más útil que una máquina expendedora de refrescos y sandwiches una sala con un punching ball para descargar la ira acumulada. Por cierto, se trata de uno de los artículos más vendidos en Amazon.

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Un ex directivo ha revelado los motivos por los que Bezos controla a los empleados mediante máquinas, mientras una petición de Change.org solicita que no le dejen volver del espacio.
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