Obras digitales o tuits que se venden por millones de euros

NFT: La nueva burbuja de internet

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La imagen que ves sobre estas líneas procede el estudio de diseño gráfico Fakurian Desing. A modo promocional, su equipo de redes sociales la publicó en una web de imágenes libre de derechos, por lo que cualquiera puede descargarla y utilizarla para sus propios intereses bajo licencia Creative Commons, siempre y cuando se cite al autor.

Sin embargo, el uso de esta imagen puede ser fácilmente copiado. Basta con que cualquier persona se la descargue y la utilice. Pero, ¿qué pasaría si queremos estar seguros de que la imagen que tenemos es original y exclusiva? Pues que tendríamos que usar alguna forma de verificarlo. Algo tremendamente complicado en el mundo online. Quizá por eso se inventaron los NFT.

¿Qué es un NFT?

Los NFT son las siglas de Non Fungible Token. Traducido libremente al castellano, hablamos de bienes no intercambiables. Es decir, elementos que tienen las mismas características que una obra de arte. Al igual que el dinero físico es un bien intercambiable (una moneda de dos euros vale lo mismo que dos monedas de un euro), las obras de arte son únicas y solo existe un original de ellas.

Aunque se pueda imitar o falsificar, solo existirá un cuadro de La noche estrellada de Van Gogh, la que se encuentra en el museo MoMa de Nueva York. Este concepto está muy ligado a lo que son realmente los NFT. En pocas palabras, podríamos decir que son certificados de autenticidad digital de cualquier activo.

¿Cómo funcionan los NFT?

Lo que hace que los NFT funcionen es la tecnología blockchain. Este sistema está integrado por millones de usuarios alrededor del mundo que construyen una red de datos prácticamente infranqueable. Esto permite a esta red respaldar la autenticidad de un bien, sea cual sea, dado que recopila información como la IP del usuario que la creó, el momento exacto en el que la subió, etc. Con estos datos, se puede demostrar que una persona es la propietaria de un NFT.

En este punto cabe aclarar que un NFT no es ni siquiera la obra de arte en sí (o cualquier otro activo digital, como un tuit). Es son un token que demuestra que la persona que lo compró es dueño de algo.

¿Para qué sirve un NFT?

Es aquí donde entramos en un terreno pantanoso. Desde hace algunas semanas estamos viendo noticias como que un meme famoso, un tuit o la obra digital de un artista de renombre han sido compradas por millones de euros. De hecho, la obra digital de la artista Beeple se ha vendido en la prestigiosa casa de subastas Christie’s por 69 millones de dólares, alcanzando un nuevo récord.

Sin embargo, la persona que ha comprado el NFT de alguna de estas obras obtiene un archivo PNG o PDF de la obra, igual al que podría obtener cualquier usuario de manera gratuita. Entonces la pregunta es clara: ¿para qué sirven los NFT?

La respuesta más rápida sería que sirven simplemente por coleccionismo. Una persona con el suficiente dinero puede comprar una obra de arte única y obtendrá, a priori, lo mismo que una persona que descargue una imagen digital del mismo cuadro, lo imprima en su casa, le ponga un marco y lo cuelgue en el salón. Pero hay algo más.

NFT y la especulación

Los NFT están generando todo un mercado de especulación, similar al que existe en el mundo del coleccionismo o el arte. Es decir, invierten en poseer un activo con la esperanza de que, dentro de unos años, multiplique su valor. ¿Estamos entonces ante una nueva burbuja de internet?

Todo parece indicar que así es. Dado que los NFT solo pueden adquirirse con criptomonedas, ya sean Bitcoins o Ethereum por citar dos de las más conocidas, que se utilizan como un método de inversión. Esto dificulta bastante su obtención, ya que requiere de darse de alta en diversas plataformas para poder obtener alguna de estas monedas, para después invertirlas en NFT. El mercado es por lo tanto bastante cerrado.

Además, es complicado entender porqué alguien querría un certificado de autenticidad de un activo que puede encontrarse gratis en la red y ser replicado de manera infinita y sencilla, si no es para poder especular con él.

Por si la pura especulación no fuera suficiente problema, el minado de criptomonedas (necesario para poder mantener la red de BitCoin o Ethereum) constituye también un grave problema medioambiental. Según estudios recientes, este tipo de utilización de los equipos informáticos genera un consumo de electricidad comparable al de un país entero de la Unión Europea. Razones más que de sobra para seguir de cerca este mercado en el que es complicado entrar, pero más aún de mantener.

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Obras digitales o incluso tuits que se venden por millones de euros: así es el mercado de los Non Fungible Tokens.
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