Recomendaciones de The Global Esports Academy

Cuatro claves para gestionar bien la relación de tus hijos con los videojuegos

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videojuegos niños

Los videojuegos se imponen entre las opciones favoritas de entretenimiento de los niños y suponen, en ocasiones, un reto para los padres que no tienen las herramientas para ayudar a sus hijos a usarlos de forma responsable. The Global Esports Academy, la escuela de referencia en Esports en España, acerca soluciones sencillas y fáciles de aplicar para que los videojuegos, lejos de suponer una preocupación, se conviertan en un aliado.

No cabe duda de que los videojuegos son uno de los pasatiempos preferidos de los jóvenes, por lo que es normal que tiendan a pasar muchas horas jugando al ordenador, videoconsola o cualquier otro formato. Sin embargo, son muchos los padres que no saben cómo actuar cuando su hijo se excede en el tiempo que debe pasar delante de la pantalla” señala José de Matías, director académico de The Global Esports Academy. “Es fundamental que los padres tomen las riendas y aprendan a guiar a sus hijos en el uso responsable de los videojuegos. Lejos de prohibirlos, nosotros apostamos por participar y establecer una comunicación como herramienta que ofrece grandes resultados”, añade José de Matías.

Se recomienda que la partida no exceda las dos horas diarias en menores de 12 años

The Global Esports Academy señala cuatro pautas clave para gestionar la combinación videojuegos y niños con éxito:

1. Establece un límite de tiempo. Es muy fácil perder la noción del tiempo, por lo que es imprescindible poner límites. Por ello, desde The Global Esports Academy recomiendan a los padres que la partida no exceda las dos horas diarias en menores de 12 años, mientras que si son más mayores deben hacer descansos a partir de ese tiempo. Es importante tener en cuenta que la sesión no puede detenerse de forma brusca en mitad de la partida si hablamos de videojuegos online: como referencia general, una partida Fortnite suele durar unos 20 minutos.

Si queremos tomar decisiones acertadas y consecuentes, debemos conocer el videojuego que gusta a nuestro hijo. A videojuegos diferentes, medidas diferentes.  Además, es recomendable cesar la actividad relacionada con pantallas al menos una hora antes de irse a dormir, ya que según prueban los estudios científicos puede dificultar el sueño.

2. La comunicación hace que las cosas sean más sencillas. La comunicación es la mejor herramienta y negociar de forma conjunta el uso que se hace de la consola previene muchos conflictos. Además de establecer y fortalecer lazos basados en la confianza, durante el juego la comunicación fluye y es posible ver tanto el comportamiento del niño como su relación con el juego.

3. Juega con ellos. Conocer a qué juegan, saber si hay demasiada violencia en los videojuegos que tienen o comprobar si son adecuados para su edad… Es recomendable sentarse junto a ellos a compartir una sesión de juego, ya que permite entender mejor su forma de ocio y además, despejar miedos o dudas que en ocasiones son fruto de la falta de conocimiento más que de una amenaza real. Los padres en lugar de “mirar hacia otro lado”, deben demostrar a sus hijos que se interesan por los juegos que tanto les gustan y que disfrutan de ese tiempo de ocio juntos.

4. Conoce con quién juega tu hijo. Una cosa muy importante es saber con quién juega nuestro hijo. Los videojuegos ya no son únicamente cosa de niños y por eso en Internet hay personas de diferentes edades. Si no queremos que nuestro hijo se vea involucrado en conversaciones no deseadas o poco recomendables para su edad, lo mejor será conocer en todo momento con quién juega. Una medida recomendable es limitar el juego online a compañeros de clase o amigos que nosotros conozcamos.

El desconocimiento de los padres hacia el mundo de los videojuegos en el que sus hijos están inmersos es lógico, pero no por ello son imposibles de comprender. Prohibir su uso no es la mejor solución a largo plazo.

En cambio, lo más recomendable es que los padres establezcan mejores vías de comunicación con sus hijos, con el objetivo de conocer a qué juegan y cuáles son sus intereses. Al hacerse partícipe es posible guiarlos y establecer un uso responsable en el uso de videojuegos.