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Opinión

China, Rusia e Irán avisan a “navegantes”

Ex militar y experto en Seguridad.

El 12 de marzo, Rusia, Irán y China concluyeron sus maniobras navales conjuntas en las que participaron alrededor de 15 embarcaciones militares.

Las pruebas consistieron en el simulacro del secuestro de un barco por parte de una agrupación terrorista que las armadas de los tres países participantes tuvieron que liberar conjuntamente. Y durante otros dos días las fuerzas navales realizaron prácticas de tiro diurnas y nocturnas contra objetivos en mar y aire.

Las maniobras se celebraron en el Golfo de Omán, cerca del Golfo Pérsico, vía fluvial estratégica para el comercio mundial, y trranscurrieron en un contexto de crecientes tensiones internacionales, acentuadas por los continuos ataques de militantes hutíes (casualmente aliados, financiados y armados por Irán) en Yemen contra buques comerciales en el Mar Rojo.

Aparte de los tres países participantes (Rusia, China e Irán, todos países BRICS), grupos navales de Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica (también BRICS) más Omán, Kazajstán, Pakistán, Qatar, Irak, Azerbaiyán y Sri Lanka acudieron para observar los ejercicios.

¿Qué mensaje transmiten estas maniobras?

Son claras las implicaciones políticas de los ejercicios y el mensaje que transmiten:

Demostración de capacidad militar

Las maniobras son una demostración de fuerza y una advertencia a otras potencias internacionales, especialmente Estados Unidos.

“Nosotros sí logramos la seguridad marítima en la región”

Mientras la piratería y el terrorismo aumentan en esas aguas internacionales, los tres países buscan demostrar su capacidad para proteger la navegación marítima y el comercio mundial.

Exhibir su cooperación militar

Este tipo de ejercicios consigue mejorar la cooperación militar entre los tres países y compartir experiencia y tecnologías militares.

Reforzar la multipolaridad y el efecto BRICs

 Rusia, China e Irán utilizan los ejercicios para resaltar su existencia como potencias globales capaces de sustituir a unos estadounidense que ahora mismo nadie puede asegurar con quien están y una Europa en franca retirada.

Trump y los ataques de los hutíes a los barcos en el estrecho de Bab al-Mandab permiten a Irán y sus aliados presentarse como la fuerza capaz de asegurar las rutas comerciales internacionales en la región gracias a su influencia sobre los grupos militantes proiraníes de la región, en particular los hutíes.

Todo frente al fracaso de Estados Unidos y el Reino Unido, cuyos ataques a los militantes yemeníes no han logrado detener ni disuadir sus ataques, y sin hablar de la retirada europea de la región que han optado por abstenerse de participar en los ataques estadounidenses y británicos. Pocas veces mejor empleado el dicho de aviso a navegantes.