Hace unos días, Google anunciaba la adquisición de Wiz, una startup especializada en ciberseguridad en la nube, por 32.000 millones de dólares. A la espera de la aprobación por parte de los reguladores, se trata de la mayor compra en la historia de la multinacional estadounidense, y de una de las mayores operaciones jamás vistas en el sector de la ciberseguridad.
Más allá de su magnitud económica, esta adquisición refleja el papel cada vez más estratégico que la seguridad informática (especialmente en entornos cloud) ha asumido dentro de las prioridades de las grandes tecnológicas.
La integración de Wiz refuerza el portafolio de soluciones de seguridad de Google y representa un movimiento estratégico para ganar cuota en un mercado dominado por AWS y Microsoft Azure. A pesar de un crecimiento interanual del 30% en el cuarto trimestre de 2024, Google Cloud sigue siendo el tercer proveedor global, y esta operación apunta directamente a fortalecer su posición
Aun así, el CEO de Google, Sundar Pichai ha asegurado que las soluciones de Wiz seguirán disponibles en otras plataformas, manteniendo el enfoque multicloud que ha sido clave para el atractivo de la compañía recién adquirida. Dicho de otra forma: Google no solo mejora la seguridad de su propia nube, sino que también expande su influencia en entornos donde aún no es proveedor principal.
Según ha comunicado Google en su blog oficial, la integración de Wiz permitirá no solo fortalecer su posición en seguridad cloud, sino también ofrecer una plataforma más completa, al combinar la rapidez, simplicidad y visión unificada de riesgos de Wiz con la infraestructura global y las capacidades de inteligencia artificial de Google.
Grandes tecnológicas y la consolidación del sector de la ciberseguridad
La operación se produce en un contexto de consolidación acelerada del sector. En los últimos años, el número y el tamaño de fusiones y adquisiciones en ciberseguridad se han disparado, impulsados por dos grandes factores: la creciente complejidad del panorama de amenazas, que exige soluciones más integradas, y la abundancia de capital dispuesto a invertir en este tipo de tecnologías.
Que una startup fundada hace apenas cinco años alcance semejante valoración refleja de hecho, la creciente importancia de la seguridad en la nube. Los expertos advierten en este sentido de una “carrera armamentista” en ciberseguridad: los ataques globales crecieron un 38% en 2022 respecto al año anterior, y 9 de cada 10 consejos de administración consideran ya la ciberseguridad un riesgo estratégico.
En este sentido,tras registrarse una ligera desaceleración en 2023, 2024 ha visto un repunte del 13% en el volumen de operaciones en este sector. La compra de Wiz incluso supera los 28.000 millones de dólares que Cisco invirtió en 2023 para adquirir Splunk, otro movimiento de gran calado que reconfigura el tablero de la seguridad empresarial.
Este proceso de consolidación presenta luces y sombras. Por un lado, la integración de compañías como Google y Wiz o Cisco y Splunk permite desarrollar plataformas de seguridad más completas, eficientes y con mayor capacidad de innovación, facilitando una experiencia simplificada para los clientes corporativos.
Por otro, surgen temores sobre la reducción de la competencia y la excesiva concentración del mercado en manos de unos pocos gigantes. El riesgo de que emerjan oligopolios, junto a la posibilidad de aumento de precios o menor diversidad en la oferta, ha llevado a consumidores y reguladores a observar estas operaciones con cierta cautela.
El ascenso meteórico de las startups de ciberseguridad
En paralelo, el meteórico ascenso de Wiz subraya el papel clave que juegan las startups en la evolución del sector. Fundada en 2020, esta joven compañía se ha convertido en uno de los líderes del mercado gracias a su plataforma unificada para la protección de aplicaciones y datos en entornos multicloud.
Con una propuesta que combina visibilidad integral de la infraestructura, priorización de riesgos y respuestas automatizadas a amenazas, en poco tiempo ha conquistado a entre el 40% y el 45% de las empresas Fortune 100, alcanzando los 350 millones de dólares en ingresos recurrentes en 2024 y unas previsiones de 1.000 millones de dólares de cara a finales de 2025.
Y aunque la compra de Wiz ha batido récords por su volumen, no es una rara avis en ese sector. Cisco, además de adquirir Splunk, compró en 2023 otras cuatro startups de seguridad informática. Microsoft ha integrado compañías especializadas en detección de amenazas, identidad digital y seguridad IoT; IBM y Oracle también han realizado movimientos similares.
Este tipo de compras responde, en gran parte, a la escasez global de talento en ciberseguridad. Muchas de estas startups están fundadas por expertos con amplio recorrido –como es el caso de Wiz, cuyo equipo ya había vendido Adallom a Microsoft–. Adquirirlas permite integrar tecnología ya validada y equipos altamente especializados. Además, el dinamismo del mercado (con amenazas nuevas como los ataques a contenedores o el malware potenciado por IA) obliga a reaccionar con rapidez, algo que las startups hacen mejor que las grandes empresas.
En consecuencia, el ritmo de fusiones en este ámbito no deja de crecer: solo en 2024 se registraron 119 acuerdos de compra de compañías de ciberseguridad respaldadas por capital riesgo, lo que supone un repunte del 13 % en comparación con 2023. Todo indica que 2025 continuará esta senda de consolidación.
Repercusiones en España
La adquisición de Wiz por parte de Google también tendrá repercusiones en España y Latinoamérica, donde la migración a la nube avanza y la demanda de soluciones de ciberseguridad crece a la par.
Los ciberataques se han intensificado en la región (con más de 360.000 millones de intentos en 2022) y sectores críticos como la banca, la energía o la administración pública reclaman herramientas más robustas. En este contexto, la integración de Wiz podría traducirse en una oferta más competitiva de Google Cloud a nivel local, acelerando la competencia con AWS y Microsoft y acercando tecnologías avanzadas a empresas que hasta ahora operaban con soluciones más limitadas.
Por último, también merece la pena destacar que este tipo de operaciones actúa como espejo y motor para los ecosistemas tecnológicos iberoamericanos. Casos como Auth0, Devo o Hdiv Security demuestran que la región tiene talento y capacidad de innovación en ciberseguridad.
Sin embargo, también ponen sobre la mesa el reto de construir una industria propia y resiliente, evitando la dependencia tecnológica total del exterior. Gobiernos como el español —con su Plan Nacional de Ciberseguridad— y varios latinoamericanos están comenzando a reforzar sus estrategias, conscientes de que la seguridad digital se ha convertido en un asunto geoestratégico. La compra de Wiz envía, en ese sentido, un mensaje claro: la seguridad ya no es un complemento, sino el terreno donde se define el liderazgo en la nube.