El pasado 1 de julio, un funcionario de prisiones pudo haber perdido la vida a manos de un interno del centro penitenciario de Murcia II que le produjo un corte en el cuello con la tapa de una lata de conservas.
Su caso no fue el único, en otras prisiones como Estremera, en Madrid, otros compañeros suyos sufrieron agresiones. Los funcionarios, con una plantilla muy mermada y envejecida, sin apenas tasa de renovación, se enfrentan al buenismo de una administración que no vela por ellos ni los defiende, así como a graves déficits sanitarios y organizativos por parte de Instituciones Penitenciarias.
Hoy hablan de su problemática en una rueda de prensa que ha podido ser seguida en directo en Escudo Digital y cuyo vídeo permanecerá embebido en la noticia. Han elegido la ciudad de Murcia por ser esta ciudad donde se produjo la agresión más grave.