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La hoja de ruta de los aranceles de Trump

Cada día la prensa y los ciudadanos de la U.E. se despiertan con una nueva alarma de anuncios de nuevos aranceles, como firma o amenaza de Donald Trump.

Ex militar y experto en Seguridad.

2 minutos

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos | Foto: Europa Press/Contacto/Brian Cahn

Cada día la prensa y los ciudadanos de la U.E. se despiertan con una nueva alarma de anuncios de nuevos aranceles, como firma o amenaza del presidente de Estados Unidos Donald Trump. Y en este sentido, los medios de comunicación se alertan y nos alertan en función de a qué países o sectores van destinados, y su posible respuesta. Pero, curiosamente, esto no ocurre ni en Estados Unidos ni en China. ¿Por qué es así?

Porque los ciudadanos USA, sobre todo los votantes de Trump, han escuchado y apoyado (77 millones de votos, tres más que en 2020) sus promesas respecto a los aranceles, y China ha hecho los deberes, ha analizado cada una de sus promesas y preparado cada una de las respuestas.

La hoja de ruta de Trump, respecto a su déficit comercial, es clara. Reducirla de casi 1,212 billones de dólares (el segundo más elevado de toda su historia) a casi cero en 4 años (20-01-2025 a 20-01-2029) e invertir la situación.

Para ello, sus asesores han preparado un mapa de abscisas y coordenadas de países y sectores sobre el que tomar medidas para equilibrar esa balanza comercial.

En el caso concreto de la Unión Europea el déficit comercial se disparó hasta los 235.600 millones de dólares (unos 226.224 millones de euros al cambio actual). Si lo comparamos con el déficit comercial con China, su principal rival en lo económico, 295.402 millones de dólares, con México (171.809 millones de dólares) o Canadá (63.000 millones ), es fácil deducir a qué zonas económicas van a ir dirigidos estos aranceles. Por este orden: China, UE, México y Canadá.

¿Y qué sucede en el caso de España?

Dentro de la UE, España es uno de esos países donde las compras a EE.UU. superan a las exportaciones; se sitúan en una banda de unos 30.000 millones dólares las compras de España a USA, y 20.000 millones la compra de USA a España. Se trata principalmente Gas y Petróleo de USA a España, y Petróleo refinado de España a USA.

Ese saldo favorable a Estados Unidos, no salva a España de futuros aranceles por dos motivos principales: primero, Trump no es un presidente político, es un empresario-presidente y enseguida detecta a quién apretar, y, segundo, la visión de Estados Unidos de España que, como afirman desde la embajada, es de “España es un país amigo y aliado -como cualquier otro de la UE y la OTAN- con un magnifico rey y un presidente antiamericano”.

El propio Trump ya dio pistas de su hoja de ruta con los aranceles a la Unión Europea cuando advirtió de una subida de tasas a la región si los Veintisiete no compraban gas y petróleo estadounidense a gran escala, y ahí, a España le queda aún margen. El 14 de noviembre de 2024 el pleno del Parlamento Europeo daba un nuevo toque al Gobierno español, al votar una resolución en la que condena la compra de gas ruso por parte de los Estados miembros que, como España, aún no han prohibido todas las importaciones de combustibles fósiles rusos. Sobre todo, GNL.

Si comparamos las compras españolas de gas ruso con su apoyo militar y financiero a Ucrania, desde 2022 España ha transferido a Rusia 7.822 millones de euros en compras de energía, 6.4 veces más dinero que los 1.218 millones de euros en ayuda directa a Ucrania.

Trump intenta un doble objetivo económico (reducir y reequilibrar su déficit comercial) y político-militar (ahogar económicamente a Rusia), con lo cual es fácil anticipar sus medidas arancelarias.