Los drones propulsados por hidrógeno representan una importante innovación significativa en la tecnología de vehículos aéreos no tripulados. A diferencia de los drones tradicionales que utilizan baterías de litio, estos emplean celdas de combustible de hidrógeno para generar electricidad, lo que ofrece notables ventajas en cuanto a autonomía y sostenibilidad.
Recientemente ha sorprendido el caso de la empresa surcoreana Hogreen Air, que presentó un innovador dron propulsado por hidrógeno durante la conferencia MEET en Seúl, donde este dron de alta velocidad y largo alcance pudo volar hasta 14 horas y transportar una carga máxima de 10 kg. Diseñado para misiones de vigilancia y reconocimiento, utiliza hidrógeno en estado gaseoso o líquido como fuente de energía, destacando su capacidad de operar de manera remota a distancias de miles de kilómetros. Recientemente, el dron realizó vuelos autónomos en Alemania y Estados Unidos, mientras era controlado desde Corea del Sur, marcando un avance significativo en la autonomía y conectividad de estas tecnologías.
La tecnología de drones impulsados por hidrógeno no es exactamente nueva, y ha avanzado considerablemente en los últimos años. Otras empresas como Heven Drones han desarrollado modelos como la serie H2D200, que pueden volar hasta 8 horas y transportar cargas útiles de hasta 10 kg.
Iniciativas en España de drones de hidrógeno verde
Además de las empresas extranjeras mencionadas, en España se están llevando a cabo importantes iniciativas para explorar el uso del hidrógeno como fuente de energía en drones y aeronaves no tripuladas. Estas investigaciones están colocando al país como un referente en la innovación tecnológica para una movilidad aérea más sostenible.
Uno de los proyectos destacados es el de la empresa Destinus, que trabaja en la creación de aviones supersónicos propulsados por hidrógeno. Su prototipo, el Destinus-3, es una aeronave de 10 metros de longitud diseñada para alcanzar velocidades superiores a Mach 1, lo que equivale a más de 1.200 km/h. Este vehículo utiliza hidrógeno en estado criogénico como combustible principal, y se espera que las primeras pruebas de vuelo se realicen en 2024, marcando un hito en el desarrollo de aeronaves no tripuladas de alta velocidad.
Destinus-3 (al fondo). Foto: Destinus.
En paralelo, el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) están colaborando en la investigación de drones alimentados por hidrógeno verde. Su objetivo principal es diseñar una red operativa de drones que puedan reabastecerse de manera automática en vertipuertos (es una infraestructura que permite el despegue y aterrizaje vertical de aeronaves) especializados. Este avance no solo incrementaría la autonomía de los drones, sino que también mejoraría su eficiencia operativa, ofreciendo nuevas posibilidades en aplicaciones logísticas y de transporte.
Otra iniciativa viene de Grasshopper Air Mobility, una empresa que, aunque centrada en superdrones eléctricos, está investigando la integración del hidrógeno en sus sistemas de propulsión. Actualmente se enfoca en innovaciones como baterías y motores eléctricos más eficientes, pero también está explorando alternativas híbridas e impulsadas por hidrógeno, lo que podría dar lugar a nuevas soluciones de movilidad aérea.
Por último, Ventor Innovations, con sede en Moralzarzal (Madrid), ha desarrollado una línea de vehículos aéreos autónomos impulsados por hidrógeno. Su modelo más avanzado, el Altacab, está diseñado para transportar hasta dos personas o una carga de 180 kg. Este vehículo representa un importante paso hacia la movilidad aérea sostenible.
Ventajas y desventajas de los drones de hidrógeno
Este tipo de drones de hidrogeno proporcionan ciertas ventajas: para empezar una mayor autonomía, ya que los drones de hidrógeno pueden volar durante varias horas, superando ampliamente la duración de vuelo de los drones con baterías convencionales. Por supuesto una mayor sostenibilidad, el hidrógeno es una fuente de energía limpia y su uso en drones reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. Y por último, una mayor eficiencia energética por las celdas de combustible de hidrógeno, que ofrecen una eficiencia energética superior en comparación con las baterías de litio.
En cuanto a las desventajas (actuales) podríamos señalar: una infraestructura más limitada puesto que la producción, almacenamiento y distribución de hidrógeno requieren una infraestructura especializada que aún está en desarrollo; unos costes más elevados; y, por ahora, los riesgos de seguridad, ya que el hidrógeno es altamente inflamable, lo que implica desafíos adicionales en términos de seguridad y manejo.
Sin duda los drones propulsados por hidrógeno continuarán avanzando en los próximos años. Con inversiones en infraestructura y mejoras en la eficiencia de las celdas de combustible, es probable que estos drones se integren en aplicaciones comerciales y militares muy pronto. Proyectos como el de Destinus en España, con pruebas planificadas para 2026, indican un progreso constante hacia el desarrollo y asimilación de esta tecnología.