Una empresa holandesa pide a sus empleados que se desnuden para su base de datos

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mujeres y hombres desnudos

No era una broma, en la sucusal de Nijmegen de una cadena de supermercados denominada Albert Heijn, en Holanda, uno de los empleados vio un cartel que le hizo replantearse en qué país vivía.

La empresa, una especie de Mercadona versión holandesa, fundada en 1887, solicitaba a los empleados que se hicieran una foto “en ropa interior o prendas deportivas muy ajustadas para poder medir los contornos de su cuerpo lo mejor posible. Y pídale a alguien que le ayude a hacer las fotos (…) Para una determinación correcta del tamaño, los datos personales que comparte con la aplicación se transmiten a Albert Heijn“. El propósito era calcular, mediante un algoritmo, la talla concreta de cada empleado para facilitarle los uniformes nuevos del próximo 2020. Algo innecesario en un país como Holanda, donde no existe tanta divergencia con las tallas como en nuestro país. Jochem de Haes, según publica el diario nrc.nl, denunció lo ocurrido y la Autoridad Holandesa de Protección de Datos ha tomado cartas en el asunto con esta contundente respuesta: Albert Heijn no tiene ninguna base para imponer algo semejante a sus empleados”. La compliance brilla por su ausencia en este caso.

El organismo que vela por la Protección de Datos en Holanda, la AP, ha expresado su preocupación por lo ocurrido: “Albert Hejn está creando una base de datos muy extraña con sus empleados en ropa interior. Que el personal haya dado permiso no significa que sea legal. La relación es laboral y al mismo tiempo jerárquica, y no se debe solicitar el permiso“. Implicaría una coacción para obtener de forma gratuita una imagen íntima del empleado. No existe voluntariedad cuando la posibilidad de que no te renueven el contrato es real. “Y es mucho más grave en el caso de los trabajadores menores de edad por tratarse de un grupo vulnerable que requiere protección adicional”, añaden.

“Mi madre pensó que era una broma”, manifestó De Haes al citado diario. “Pero el gerente nos dijo que si no lo hacemos, ya no podremos estar en la tienda porque no tenemos la ropa corporativa adecuada”.

Una tienda de Albert Heijn
Una tienda de Albert Heijn

Lo peor es que la empresa, por medio de un portavoz, no ha dado marcha atrás, y se mantiene en sus trece: “No queremos a nadie con ropa demasiado grande o demasiado pequeña”, aunque han asegurado que, si alguien por razones morales o religiosas no quiere hacerlo, solo tiene que facilitar su talla al gerente del supermercado.

Han dicho que el uso de la aplicación es voluntaria, y que Nijmegen era el primer lugar donde habían probado la aceptación o no del sistema para proseguir en otros establecimientos de la cadena, “Solo si hay apoyo, podemos continuar con esto”, afirma el portavoz, pero fuentes de los trabajadores temen sufrir represalias si se niegan. se ha filtrado un correo a los empleados de Nijmegen, en el que se indicaba que el uso de la aplicación era esencial y obligatorio.

Waas lo hizo por miedo a sufrir represalias, y tiene solo 17 años. Le pidió a su madre que le hiciera una foto en calzoncillos y afirma que se sintió “un poco extraño”.