La detección y neutralización de submarinos es uno de los mayores desafíos de la seguridad marítima actual. Tradicionalmente, esta misión ha sido realizada por plataformas tripuladas, pero la tecnología no tripulada comienza a cambiar el panorama. El MQ-9B SeaGuardian se ha convertido en el primer dron aéreo en realizar con éxito misiones de guerra antisubmarina.
Primero fueron los vehículos submarinos no tripulados o UUVs (y también los de tamaño extragrande o XLUUVs) y ahora General Atomics Aeronautical Systems ha realizado la primera prueba con un medio aéreo no tripulado: el MQ-9B SeaGuardian para detección de submarinos. Este dron se ha convertido en pionero en esta capacidad antisubmarina no tripulada.
Drones submarinos: exploración y vigilancia
Los vehículos submarinos no tripulados (UUVs) han revolucionado la exploración y vigilancia submarina. Estos dispositivos permiten inspeccionar, desde barcos hundidos, grutas y arrecifes de coral, capturando imágenes detalladas en alta resolución. Además, son utilizados en la investigación científica y en la inspección de infraestructuras submarinas, como oleoductos y plataformas petrolíferas.
En el ámbito militar, los drones submarinos son empleados para detectar minas y realizar misiones de inteligencia. La Armada de los Estados Unidos ha desarrollado vehículos como el Orca, un dron submarino autónomo de gran tamaño. Estos sistemas ofrecen una alternativa más económica y flexible en comparación con las plataformas tripuladas tradicionales.
MQ-9B SeaGuardian: pionero en detección submarina aérea
El MQ-9B SeaGuardian ha demostrado su capacidad para detectar submarinos con el despliegue de boyas de sonar y el análisis en tiempo real de los datos que va recopilando. Las pruebas se realizaron durante diez días este pasado enero de 2025, utilizando cápsulas del Sistema de Distribución de Sonobuoy (SDS) para lanzar boyas, incluyendo DIFAR, DICASS y Bathythermograph. Esta tecnología permite a los drones llevar a cabo operaciones permanentes de guerra antisubmarina, una capacidad hasta ahora reservada para plataformas tripuladas.
Medios aéreos de detección antisubmarina en España
En la actualidad, España dispone de medios antisubmarinos en la Armada. Estos medios son fundamentales para mantener la capacidad de disuasión, protección de la soberanía marítima, y operaciones de guerra antisubmarina.
España operó durante muchos años el Lockheed P-3 Orion, especializado en patrullaje marítimo y guerra antisubmarina. Pero en diciembre de 2022 se “jubiló” el último P-3 Orion, y no se han sustituido directamente con aeronaves de capacidades equivalentes.

Por lo tanto, ahora mismo, la Armada española no cuenta con aviones específicos para esta misión. En diciembre de 2023, el Ministerio de Defensa adquirió 16 aviones Airbus C295 en configuraciones de patrulla marítima y vigilancia marítima. De estos, seis están destinados a patrulla marítima (MPA) y diez a vigilancia marítima (MSA/VIGMA). Pero el primero de estos aviones se espera que esté operativo en 2027.

Esta falta temporal de aeronaves para guerra antisubmarina se está compensando con la utilización de SH-60 Seahawk (helicópteros de la Armada), que realizan misiones antisubmarinas mediante sonoboyas y torpedos. Y también las fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F100), equipadas con sistemas de sonar avanzados para detectar submarinos.
España además está desarrollando misiles y drones submarinos de fabricación nacional, con el objetivo de lograr mayor independencia estratégica y modernizar sus fuerzas armadas. Proyectos como el micromisil FOX I y los drones submarinos Wise y Sparus II son ejemplos de este desarrollo nacional.
El futuro de la guerra antisubmarina: tecnología y desafíos
La integración de drones en la detección y neutralización de submarinos tenía que llegar tarde o temprano, y el MQ-9B SeaGuardian ha demostrado que este es un camino que tiene mucho recorrido, primero trabajando junto a los medios clásicos tripulados, y seguramente después, de manera completamente autónoma.
Estos sistemas no tripulados ofrecen ventajas en términos de autonomía, reducción de riesgos y eficiencia operativa. A medida que los submarinos enemigos mejoran su sigilo y capacidad de maniobra, la innovación en tecnologías de detección, incluida la inteligencia artificial y la integración de drones, continuará siendo clave para asegurar la superioridad en la guerra antisubmarina.