Teniendo en cuenta que el objetivo final ruso sería el de poner un arma nuclear en el espacio y el interés demostrado de China por controlar (militarmente) el espacio exterior, se ha puesto en alerta a los militares y funcionarios americanos, especialmente a los miembros de la Fuerza Espacial de EE.UU.
Los norteamericanos basan estas acusaciones en una serie de misiones de entrenamiento con satélites que tanto Moscú como Pekín habrían estado llevando a cabo en los últimos meses.
¿Está probando Rusia una bomba electromagnética?
Estos ejercicios espaciales que se realizaron hace unos días consistirían en que satélites rusos, trabajando en equipo, rodeaban y aislaban a otro satélite (supuesto enemigo) en la órbita baja terrestre, entrenando de esta manera la capacidad de ataque hacia otras naves espaciales extranjeras.
También son muy recientes los esfuerzos de Rusia en 2024 para desarrollar un arma nuclear para el espacio, que utilizaría un pulso electromagnético para inutilizar a un número importante de satélites comerciales o del Gobierno de otras naciones.
En 2021, Rusia también probó un misil destruyendo uno de sus propios satélites, lo que generó mucha basura espacial y obligó incluso incluso a los astronautas de la Estación Espacial Internacional a refugiarse por seguridad.
Arsenal espacial chino: misiles hipersónicos y armas láser
China ha realizado ejercicios de entrenamiento similares en el espacio durante 2024. El pasado diciembre, Pekín entrenó sus capacidades avanzadas espaciales al maniobrar con múltiples satélites en una formación cerrada, mostrando al mundo un dominio notable de estrategias militares en el espacio exterior.
Al igual que Rusia, Pekín está desarrollando misiles antisatélite y ataques con energía dirigida (láser) para atacar satélites enemigos.
En 2021, Washington quedo en shock cuando China lanzo un misil hipersónico… desde el espacio. Los mandos militares norteamericanos mostraron su sorpresa por este avance tecnológico, que obligó a aumentar drásticamente los esfuerzos para igualar a los chinos en la carrera espacial.
En diciembre del año pasado, China lanzó un satélite de detección remota que, según fuentes de la Fuerza Espacial norteamericana, podría permitir monitorear de manera continua las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región del Pacífico. También en diciembre de 2024, China tenía más de 1.060 satélites en órbita, siendo solo superado este número por Estados Unidos.

que orbitan alrededor de la tierra. Fuente: NASA.
¿Estamos en una nueva Guerra Fría espacial?
Al igual que está ocurriendo con otras armas disruptivas en el mundo (armas hipersónicas, drones, IA aplicada a sistemas de armas…), el desarrollo de esta tecnología por una de las grandes potencias lleva implícito que las otras dos tengan que ponerse a la par lo más rápidamente posible. Y, en la carrera por militarizar y controlar el espacio, está ocurriendo exactamente lo mismo.
Aunque los norteamericanos siguen dominando el espacio actualmente, el impulso que Moscú y Pekín están dando al control de este ámbito, debe preocupar a Washington, pero también al resto del mundo.
Incluso con la creación de la Fuerza Espacial de EE.UU. (impulsada por Trump en su primer mandato), los americanos afirman que la creciente competencia con Rusia y China sigue representando una amenaza para su seguridad nacional. Moscú y Pekín no solo quieren tener la supremacía espacial, sino que quieren mantenerla sin depender de la tecnología o medios del Tío Sam.

A pesar de las buenas formas (de cara a la galería) de las tres grandes potencias respecto a la militarización del espacio, la “acelerada” carrera armamentística espacial está poniendo en un aprieto a estamentos como la ONU (en abril de 2024, Rusia vetó una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que habría confirmado la oposición a las armas nucleares en el espacio) y su propio Tratado del Espacio Exterior, que prohíbe el uso de armas de destrucción masiva en el espacio.
El control del espacio exterior se está haciendo imprescindible para obtener ventaja estratégica en el ámbito militar. Tener la capacidad de destruir, dañar e interferir los satélites de reconocimiento y comunicaciones del enemigo para dejarlo ciego se hace fundamental en una época en la que la tecnología armamentística depende cada vez más de los satélites.