Ramón C. Riva.

Opinión

LA defensa de EE.UU. necesita más aliados que aranceles

Ex militar y experto en Seguridad.

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Donald Trump. | Foto: Consejo de Seguridad Nacional
Donald Trump. | Foto: Consejo de Seguridad Nacional

Lockheed Martin ha inaugurado en Bruselas un nuevo Centro de Coordinación Digital (Digital Engagement Centre o DEC, por sus siglas en inglés) para facilitar "la colaboración entre la OTAN y los socios europeos”. Este centro tiene como objetivo apoyar la cooperación con los socios europeos y de la OTAN, y ayudarlos a identificar actividades operativas que les permitan mantenerse a la vanguardia de las amenazas potenciales.

Se trata del primer Centro de Coordinación Digital de la compañía fuera de Estados Unidos, un hito muy notable para la colaboración entre EE.UU. y Europa en materia de defensa y que ha quedado prácticamente vacío de interés por el anuncio de nuevos aranceles en la administración Trump y por la exigencia por parte del jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, de aumentar el gasto de defensa hasta un 5% del PIB, porcentaje que ni Washington cumple.

Todo esto genera una serie de tensiones y contradicciones, no solo entre EE.UU. y sus aliados, sino entre los propios Gobiernos en su interior, tanto el americano, como los europeos.

Si nos quedamos en la lógica estratégica de defensa, el aumento de los presupuestos y una industria de defensa europea, incluidos sus hubs tecnológicos, es indispensable. Y lo es porque el mundo resultante de la II Guerra Mundial era un mundo bipolar, con dos potencias nucleares (USA y Rusia) con sus respectivas alianzas (OTAN y Pacto Varsovia) y una serie de países no alineados, pero entonces el Pacto de Varsovia llegaba hasta Berlín, a 1.000 km de París o 2.000 km de Madrid. Hoy, el Pacto de Varsovia no existe y si Ucrania (invadida por Rusia) o Bielorrusia (donde Lukashenko falseó las elecciones en 2020, como Maduro en Venezuela) hubiesen entrado en la OTAN, hoy día la Alianza tendría frontera directa con Rusia, y estaría a 1.000 km de Moscú, lo que no solo Putin sino la población rusa tampoco está dispuesta a permitir.

Hoy el poder militar no es bipolar, sino multipolar y casi pandillero, podría decirse como en West Side Story. La ‘pandilla de los países autoritarios’ o dictaduras está encabezada por un jefe chino, con dos lugartenientes ruso e iraní, con una serie de ‘macarras’ coreanos del norte, venezolanos, nicaragüenses, etc. Y aunque queramos hacer como que no existen, no podemos; nuestra propia existencia les molesta porque hace que muchos de sus ciudadanos quieran ser como nosotros.

Y curiosamente, aun siendo en parte clientes de Rusia, tanto China como Corea del Norte e Irán, han desarrollado una enorme industria militar propia.

La que podríamos llamar ‘pandilla de los países democráticos’ hasta ahora confiaba gran parte de su poder disuasorio, en que su líder, el Tío Sam, era capaz de enfrentarse a media pandilla contraria, porque él solo era el más armado (el gasto militar estadounidense alcanzó los 877.000 millones de dólares en 2022, lo que supuso el 39% del gasto militar mundial total y tres veces más que la cantidad gastada por China, el segundo país en la lista), pero hasta el más fuerte se agota, como se agotó fiscal y económicamente el imperio romano.

¿Y qué ha pensado Trump? Que del lugarteniente iraní se encarguen los israelitas que él arma; del coreano del Norte, el coreano del Sur; del jefe chino se encarga él junto con los taiwaneses, japoneses, australianos, etc., y el ruso, para los europeos. Pero para esto último, los europeos necesitan desarrollar una industria propia de defensa de último nivel a la altura de la norteamericana. Incluido ciber, espacio digital y el propio espacio físico (satélites).

¿Cuál es el problema?

Que Trump como presidente y comandante en jefe de Estados Unidos, vigilando que cada ‘distrito pandillero’ asuma su responsabilidad, arregla la parte militar, pero en la carpeta de al lado pone Economía. Y ahora cualquier responsable financiero o económico que me lea, piense que abre una carpeta que le dice:

1º. Eres el país más endeudado del mundo.

La deuda en 2023 alcanzó el 118,73% del PIB de Estados Unidos, es decir, un año entero y casi tres meses de tu producción e ingresos. Unos 30 billones de dólares estadounidenses.

China es, tras Japón, el mayor tenedor extranjero de deuda pública de Estados Unidos.

En mayo de 2024, los inversores con sede en China ostentaban deuda pública estadounidense por valor de 768.300 millones de dólares (equivalente a más de la mitad del PIB español).

. El gobierno federal continuó registrando déficits significativos.

Cerró el año fiscal 2024 con un déficit acumulado de 1,8 billones de dólares, a pesar de un aumento del 11 % en los ingresos. Los intereses netos de la deuda federal representan ahora el segundo mayor gasto (solo por detrás de la Seguridad Social).

4º. El déficit comercial de Estados Unidos ha aumentado desde 2009.

Y alcanzó su punto máximo en 2022. Tuvo un déficit comercial de 1,2 billones de dólares en 2024, de acuerdo con los datos de la Comisión Internacional del Comercio de Estados Unidos.

Esta balanza comercial negativa es la que ahora busca compensar con los aranceles que acaba de aprobar y que, en el caso de la Unión Europea, son de un 20%. Y Trump espera compensar parte de esa balanza comercial con el éxito de su industria militar, ya que Estados Unidos ha ampliado su ventaja sobre otras naciones como el mayor exportador mundial de armas, y ahora Europa es su principal cliente.

La incompatibilidad entre la Defensa y la Economía de EE.UU.

Estados Unidos representó el 43% de las exportaciones mundiales de armas entre 2020 y 2024, más de cuatro veces la participación de Francia, el segundo mayor exportador del mundo, superando a Rusia. Pero existe una incompatibilidad entre las carpetas de defensa y la de economía.

Si hablamos, por ejemplo, de industria militar naval, China ha superado a Estados Unidos en número de buques de guerra, y su capacidad de producción naval es ya 232 veces mayor. Según los expertos militares, el crecimiento de la Armada china es innegable. Según la ONI (Oficina de Inteligencia Naval de USA), los astilleros chinos pueden producir aproximadamente 23.250.000 toneladas, mientras que los estadounidenses apenas alcanzan las 100.000 toneladas. Ahí, por ejemplo, los norteamericanos necesitan a toda Europa, y Navantia es un valor en alza.

En aviación, Airbus entregó 766 aviones comerciales en 2024, 31 más que en 2023 mientras que Boeing entregó 348 aviones en 2024, un 34% menos que en 2023.

Durante 2024 la industria militar estadounidense ha trabajado a pleno rendimiento, con atrasos y demoras, mientras que la europea tiene una enorme capacidad de progreso –si se coordina internamente y se aseguran los desarrollos y proyectos en el tiempo. Por su parte, la industria militar china tiene una enorme producción solo que casi no exporta, aplicada al autoconsumo.

Decía Einstein que "locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Ya nos sabemos la historia y el recorrido de los aranceles. No solo Europa necesita una industria militar fuerte, sino también EEUU para asegurar su propia posición en el mundo.