La Guardia Civil ha desarticulado un violento grupo criminal que asaltaba viviendas de lujo en distintos enclaves de la geografía española (Cádiz, Málaga, Sevilla, Córdoba, Murcia y Alicante) y Portugal. A la banda se le atribuyen al menos 16 robos y la sustracción de efectos por valor de al menos 10 millones de euros. La actividad de la organización se caracterizaba por un alto nivel de violencia (los asaltantes maniataban a los moradores y los llegaban a amenazar con armas de fuego o con objetos contundentes para que revelaran los lugares donde ocultaban los objetos valiosos) y por su gran especialización para ocultar su actividad y burlar las medidas de seguridad.
La investigación de la denominada operación BOP comenzó en junio del pasado año cuando los agentes de las áreas de Patrimonio de las Unidades Orgánicas de Policía Judicial (UOPJ) de las Comandancias de la Guardia Civil de Algeciras y de Sevilla tuvieron conocimiento de varios robos ocurridos en la lujosa urbanización de Sotogrande. Las acciones han sido dirigidas por el Juzgado Mixto nº 1 de San Roque (Cádiz).
Intensa vigilancia
La banda utilizaba estrategias diversas para burlar la persecución policial, lo que dificultó las pesquisas de los investigadores. El modus operandi establecido era,

Las precauciones de los delincuentes no evitaron que los agentes detectaran la llegada a España de varios miembros del grupo que anteriormente habían operado en nuestro país. Estas personas se reunieron inicialmente en varios lugares de la geografía española, como Barcelona, Alicante, Murcia y Málaga. Pero terminaron estableciendo su base de operaciones en un chalet cercano a La Puebla de Cazalla, en Sevilla.
La localización del cuartel general permitió a los investigadores aumentar la intensidad de vigilancias y seguimientos para rastrear a todos los integrantes de la organización, y contrarrestar las especializadas técnicas de camuflaje y ocultación que empleaban.
Planificación de los golpes
Los robos seguían una sofisticada planificación que incluía el análisis de las medidas de seguridad de las viviendas y las rutinas de sus residentes. La estrategia aseguraban su éxito sin ser identificados o interceptados durante la huida. Para los asaltos, los miembros del grupo criminal ocultaban sus rostros, vestían completamente de negro y utilizaban guantes. Solo se interesaban por dinero, joyas y objetos de lujo que pudieran transportar fácilmente en mochilas hasta un vehículo de apoyo que les esperaba en el exterior de las viviendas. Estos automóviles eran de gran cilindrada, llevaban matrículas falsas y se usaban para la fuga.
Siete detenidos
Las investigaciones determinaron la entrada y registro de la vivienda en la que se ocultaba la banda criminal, realizadas por las UOPJ de Algeciras y Sevilla, con apoyo de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil (UEI), el Grupo Rural de Seguridad de la 4º Zona (GRS), la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Sevilla (USECIC) y el Servicio Cinológico y la Unidad de Helicópteros (UHEL).

Los detenidos, siete miembros principales del grupo criminal, todos ellos de origen albanés. En su refugio los agentes pudieron incautarse diversos efectos sustraídos. En total, se intervinieron 44.500 euros, 23.700 dólares americanos y 603.000 grivnas ucranianos, así como varios lingotes de oro y numerosos objetos de marcas de lujo, como bolsos, zapatos, cinturones o prendas de ropa.
También se hallaron en el lugar dos de los vehículos usados en los robos, en cuyo interior se encontraban cajas fuertes y las herramientas utilizadas para forzar los accesos a las viviendas. Además, se intervinieron numerosos teléfonos móviles, material de radiotransmisiones para los asaltos y la vestimenta y el calzado de color negro empleados.
Ocultaban bajo tierra las joyas y relojes más preciados
En el primer registro, los investigadores no lograron encontrar los objetos más valiosos robados en los asaltos. Sin embargo, convencidos de que el resto debía estar en la finca, decidieron realizar un segundo rastreo más exhaustivo utilizando detectores de metales en el exterior de la vivienda.
Como resultado, encontraron enterradas tres armas de fuego empleadas en los robos y varios recipientes que contenían una gran cantidad de joyas y relojes de todo tipo. En total, se han recuperado 35 relojes y 186 joyas de lujo de alto valor.