El Instituto Coordenadas alerta del riesgo de exclusión

Coronavirus: pagar en efectivo es un derecho esencial y no contagia

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Pagos en efectivo

¿Me van a dejar pagar en efectivo o me van a poner mala cara en el supermercado? Más de uno se ha encontrado en estos días ante este dilema. Tiene ya una tarjeta destrozada de tanto usarla, con una pequeña rotura, que ya no admite el contactless y puede acabar rota por completo. En el banco nos dicen que esperemos a que se destroce por completo, porque con las restricciones por confinamiento por el coronavirus tardarán mucho tiempo en hacernos una nueva. Hay mucho trabajo, especialmente en el ámbito de testamentarías, tras la crisis del Covid-19. Lo más fácil es utilizar el cajero, sacar una buena cantidad de dinero, lavarnos las manos y pagar con ese dinero.

Apretar con los dedos con guantes o sin ellos el datáfono no tiene que ser precisamente más higiénico que pagar con billetes. Las cajeras llevan guantes.

De hecho, en muchos semáforos se han inutilizado los botones para ser sustituidos por pasos de cebra. ¿Por qué no usar el dinero contante y sonante? En muchos establecimientos lo aceptan sin problemas. La Organización Mundial de la Salud ha manifestado por activa y por pasiva, desde el pasado 15 de marzo, que no es una vía de contagio. Pero parece que hay muchos intereses en hacernos creer que sí lo puede ser.

De hecho, según recoge Europa Press, restringir su uso puede ser perjudicial. Un grupo de analistas creado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada para buscar opciones de salida a la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 considera que, en el actual contexto de crisis sanitaria, no es recomendable restringir el uso del dinero en efectivo tal y como han señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los bancos centrales de varios países.

“billetes y monedas tienen las mismas posibilidades de transmisión que cualquier otro tipo de materiales y objetos como barandillas, pomos o tarjetas de crédito”.

En un comunicado, el Instituto Coordenadas advierte de que las restricciones al uso de dinero en efectivo que se están difundiendo por diversas autoridades territoriales, y que ponen como motivo reducir las posibilidades de contagio por la actual pandemia del Covid-19, están “acentuando la exclusión de sectores sociales muy vulnerables, que solo tienen ese medio de pago para garantizar su subsistencia”.

La institución recuerda que las afirmaciones de la OMS y las advertencias de diferentes bancos centrales, entre ellos el Banco Central Europeo, el Banco de España, el Bank of England o el Bundesbank, entre otros, confirman el bajo riesgo en el contagio que comporta el dinero en efectivo. Estas organizaciones insisten en que billetes y monedas tienen las mismas posibilidades de transmisión que cualquier otro tipo de materiales y objetos como barandillas, pomos, tarjetas de crédito o teléfonos y que después de su uso, al igual que el de cualquiera de estos objetos, es preciso aplicar las medidas de higiene recomendadas, como lavarse las manos.

Con el ritmo de cierre de las oficinas bancarias, en menos de cinco años tres millones de personas no podrán tener acceso al dinero en efectivo

En su comunicado, Instituto Coordenadas expone que, pese a la postura de esas instituciones, cadenas minoristas de alimentación y otros servicios básicos y autoridades regionales de Madrid, Andalucía, Baleares, País Vasco, Comunidad Valenciana, entre otros, “alentaron el uso de medios de pago electrónico para cuestiones esenciales como la compra de comestibles o el transporte público”.

De acentuarse y extenderse esta estrategia habría un importante núcleo social que quedaría especialmente desprotegido y vulnerable en esta situación de crisis global provocada por la pandemia”, alerta la institución.

El grupo de análisis mantiene que actualmente algo más de un millón de españoles no tiene acceso a oficinas bancarias o a puntos de acceso al dinero en efectivo y prevé que en menos de cinco años se encontrarán en esa situación tres millones de personas, dado el ritmo de cierre de oficinas bancarias y la expansión del dinero de plástico.

Las zonas rurales, las grandes perjudicadas, si no se permite pagar en efectivo

Instituto Coordenadas insiste en que “es muy peligroso restringir y limitar el uso de la forma de pago más usada, más extendida y más democrática” porque muchas personas mayores no habituadas a medios de pago electrónico o ciudadanos de zonas rurales donde en los negocios escasean los TPV, “pueden ver incrementadas sus dificultades y riesgos de exclusión a las ya de por sí previsibles por la pandemia”.

El análisis del Instituto señala que la pauta de actuación institucional en este sentido debería ser la contraria, “la de eliminar factores de exclusión para los más vulnerables” y apunta a que algunas autoridades monetarias, como el Banco de Canadá, han tomado medidas concretas para que el flujo de dinero efectivo no se reduzca y fluya con normalidad, “conscientes de que es un factor esencial de protección y defensa de la actividad diaria para una buena parte de la población”.

El vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas, Jesús Sánchez Lambás, ha señalado que los documentos analizados y elaborados por la institución constatan que “impedir o dificultar el acceso al dinero no va a hacer otra cosa que incrementar la desigualdad y fomentar un reparto injusto de la riqueza“. “Eso se va a ver con muchísima más claridad en la actual situación de crisis sanitaria que padecemos. El derecho a disponer de efectivo es, hoy, esencial”, ha concluido.