Confinados sí, pero con libros: Yo me quedo en casa leyendo

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Dia del Libro

Los índices de lectura se han disparado estas semanas, sobre todo en dispositivos electrónicos. Para que los riesgos de usar eBooks no lo hagan también, conviene tener presentes unos consejos tan básicos como imprescindibles.

#YoMeQuedoEnCasaLeyendo es el hashtag convertido en tendencia desde que se decretara en España el estado de alarma por el Covid-19. Instituciones, editoriales y autores se han subido al carro de esta iniciativa, ya mundial, poniendo a disposición de todo lector una amplia selección de títulos que pueden ser descargados de forma gratuita. Siempre tenemos la opción de desempolvar algún ejemplar de nuestras estanterías y releer algún ejemplar que nos haya dejado buen sabor de boca.

Sin embargo, las estadísticas revelan que el confinamiento propicia más el interés por los últimos lanzamientos. Es el momento de ponerse al día, mientras uno trata de evadirse. Los libros son una ventana para salir de entre las cuatro paredes que nos retienen. Necesitamos abrirla. Y ahora, con librerías y bibliotecas cerradas (aunque en el caso de las segundas, las públicas, tienen servicio de préstamo digital) los eBooks son un salvavidas.

Los datos de Kobo by Fnac son contundentes: “su uso ha crecido un 140% interanual, en el mercado español”

Otros números que se manejan en el sector hablan de un incremento del 30% en el tiempo que se dedica a la lectura en plataformas digitales, y de un alza del 50% en venta de dispositivos de lectura. La popularización de estos les hace ahora más apetecibles para los piratas informáticos, sobre todo los que tienen acceso a la red y, por tanto, pueden ser atacados de forma remota. Esmerar su cuidado para un óptimo rendimiento y mantener intacta la privacidad es “muy sencillo, pero a veces se pasa por alto”, comenta Javier Jiménez, redactor de RedesZone. Sus recomendaciones son cuatro:

– Instalar parches cada vez que salga una actualización. “Es complicado mantener la seguridad a raya si nos quedamos en versiones anticuadas”.

– Si se tienen vinculados los libros a una cuenta, obligado hacerlo mediante contraseña.

– Cuando se opte por una mejora, siempre recurrir a fuentes oficiales. “Hay que contrastar la procedencia de cualquier complemento o programa nuevo”.

– Lo mismo para los contenidos que se descarguen: “es importantísimo no hacerlo de cualquier sitio, comprobando las garantías”.

Para Jiménez, “sin ser pautas infalibles, con ellas se minimizan bastante los problemas”. Más todavía, cuando estas nuevas costumbres de lectura, quién sabe si han llegado para quedarse. Aunque sea por las circunstancias, y por la ‘cuarentena’ del libro en papel, está claro que los lectores nos vamos digitalizando. Y no somos los únicos; al compás, muchas librerías se están animando a dar este paso, antes impensable pero que, sin embargo, podría evitar que los más pequeños echen el cierre.

Con esta celebración del Día del Libro, hay confianza en que los próximos días se lea más y el negocio siga en ascenso. Si ya había previsiones optimistas, la recién anunciada reducción al 4% del IVA del libro electrónico – equiparándolo al tipo impositivo de las publicaciones impresas- pinta un futuro aún más animoso.

Aunque es complicado compartir e intercambiar libros electrónicos desde los balcones, la artista gráfica, Luisa Ansola, propone recurrir hoy, día 23 de abril, al libro tradicional. Y plantea un reto desde su Facebook: ‘El Mundo de Tasio’.